Rss Feed
  1. Fucked up mind

    jueves, 21 de junio de 2012

    Anoche no pude dormir. Como consecuencia, a las seis de la mañana de hoy estaba escuchando música y redactando un post que no terminé porque no sabía qué era idóneo escribir. Muy estúpido teniendo en cuenta que mis lectores se reducen a mí.

    En fin, creo que, con el paso del tiempo, las prioridades se van haciendo diferentes. Mi perspectiva de mi cuerpo y de mi vida no es idéntica justo ahora, que tengo que aplicar a diversas universidades cuando ni siquiera estoy segura de que vaya a ser feliz con la carrera que he elegido, a cuando tenía doce o trece años y la decisión más difícil que tenía que tomar era si compraba un helado de 300 calorías o hacía los deberes de historia antes de volver a casa. Por eso mismo soy más consciente ahora de lo mucho que podría influir, no sólo desde el ámbito biológico sino también social e intelectual, volver al antiguo régimen. Tengo en la cabeza una lista de cosas que, sé por experiencia, podrían complicarse hasta el extremo si decido dejar de comer... y no tiene ningún sentido, desde ningún punto de vista, hacerme daño para acabar jodiéndome en otros aspectos y fracasando en cosas más grandes que mi cuerpo. Parece sencillo pensar en cosas que pueden parecer una excusa de tantas pero una muy razonable, claramente  para no hacer dieta, pero no es tan simple emplearlas de motivación y dejar de lado la obsesión.

    Una de las cosas más interesantes ya sé que suena retorcido teniendo en cuenta que estoy hablando de mi propia vida y demás de los desórdenes alimenticios es que puedes pasar seis meses o un año pensando en ello ocasionalmente, ganando energías y asumiendo que las imperfecciones físicas hacen parte de la belleza humana, pero de repente un día algo se quema dentro de tu cabeza y todo comienza a carecer de sentido, de manera que no puedes dormir, reír, comer o salir si el espejo y tú no están de acuerdo en que estás guapa. Y todos esos conceptos, esas teorías excusa que inventaste y que te satisfacían tanto hace una semana, desaparecen. Se esfuman. Te resultan ridículos. Aceptas que la materia es superflua, pero también sabes con certeza, demasiada tal vez, que ello no implica que sea del todo irrelevante. 

    Hoy había quedado con un amigo. Hace cuatro meses me habría puesto cualquier cosa y salido a verle porque hace eones no quedamos, pero, un par de horas antes de irme, lo encontré conectado en facebook y le pregunté si saldríamos hoy. Me dijo que sí, a lo que yo respondí con indecisión que no me sentía muy bien hoy, que prefería dejarlo para después. Hablamos un poco. Acabé confesándole que no me sentía bonita hoy, que lo único que me apetecía era ahogarme en mi cama por el resto del día. Entonces hablamos porque su vocación de terapeuta lo precede, y me dijo que yo era más que eso que veía en el espejo, que no era razonable, a lo que me sorprendí respondiendo:

    Claro que lo soy, pero tú no te follas cuánto he leído... tú tocas cuerpos, te enamoras de una persona con bonitos ojos y dulces y entrañables besos. No piensas en despertar con una chica enorme. No te follas la manera en que hablo o cómo escribo.

    Creo que jamás habría podido describir mejor lo que siento. Llega un punto donde estoy ahora en el que aceptas que el cuerpo no lo es todo, que eres más que eso, que necesitas cultivar tu intelecto por si no avanzas en el resto, pero eso no significa que puedas dejar de cuidar lo que se ve, el empaque en el que estás metida. La gente te dice que seas tú misma... dicen que eres inteligente e interesante, que no tienes idea de cómo te ven los demás, que muchas quisieran ser tú. Pero no se trata de eso. En el fondo jamás se trata de querer cambiar tu entorno porque ni tu familia ni tus amigos están mal... y tú tampoco estás mal, sólo no estás a la altura. Pero el problema es tuyo. Cuando te ves al espejo nunca piensas en los cuerpos de otras personas y te comparas, porque sabes que no tiene sentido, que cada uno ha recorrido un camino diferente para estar donde está... y no envidias los de los demás, porque tampoco se trata de envidiar o añorar lo que tienen otros. Se trata de mejorar lo que eres, la manera en que luces... se trata de ti, de como te sientes acerca de ti misma, de las metas que te has marcado basándote en ti y en tus capacidades y logros y experiencias. Así que lo que dicen los demás no tiene sentido alguno.

    Al final me he quedado en casa alternando Pretty Little Liars y Sueño de una noche de verano de vez en cuando. Mañana también quedé con algunas amigas... y otras que no lo son tanto.

    Espero que la carne, medio para disfrutar de los placeres, no resulte un impedimento para los mismos.

    Un beso a nadie, porque nadie me lee.

  2. 0 comentarios:

    Publicar un comentario