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  1. 'Creepy' is not always 'wrong'.

    martes, 25 de diciembre de 2012

    Take me, I’m alive.
    Finalmente he conseguido conectarme a internet. Hace un calor infernal, no me apetece ir a la playa y estoy cansada. No encuentro mucho por hacer. Aunque hay televisión, viajar mil kilómetros para momificarme frente a una pantalla sería un desperdicio. Es decir, frente a
    esa pantalla, porque la del ordenador, la del teléfono y la del kindle son diferentes. Me puedo mover, no me momifico, mi actividad cerebral no se detiene. Estoy relajada, como si hubiese consumido algún tipo de droga, como cuando tomaba antidepresivos: con propensión a derramar una lágrima, pero no a convertir mi respiración en un drama.

    Ayer escribí algo en una hoja. Aunque por falta de uso mi caligrafía está apestando, me entraron ganas de escribir y preferí hacerlo a mano. El flujo de conciencia es mayor y menos susceptible a errores y correcciones, porque se piensa mucho y la mano se mueve más despacio de lo que vuelan los dedos sobre un teclado. En fin, es largo, así que pueden abandonar aquí. Aquí va.

    Diciembre 24, 2012

    Para el blog.

    Me doy cuenta de que todos en el mundo estamos siempre un poco solos, pero también estamos acompañados, por antitético que parezca. Me cuesta entender por qué la gente se asusta por mis cortes. ¿Por qué se asquean? Asumo que tienen argumentos razonables, pero no me entran del todo. Tampoco comprendo por qué tuve que ser, que elegir ser parte de la minoría que no ha de ser exactamente una minoría que se autolesiona por esto o aquello.

    ¿Sabe alguien qué día es hoy? No, navidad no es lo que me viene a la cabeza... es el aniversario de la primera vez que sostuve una cuchilla contra mi piel. Repetidamente. Estaba con mi prima y le mostré mi brazo todo cortado, como trozado cruelmente. Ella no entendió nunca que me producía cierto placer doloroso, que lo que sentía dentro se detenía, pero quizá es porque tampoco supo jamás que no quería comer, que estaba gorda y asquerosa, que hacía tiempo no me quería. Me hice fotos, y luego las puse en el avatar de messenger. ¿Desesperada? Más o menos. Pero las quité pronto porque sabía que me descubrirían, y algo dentro de mí se negaba a ceder ese trocito de satisfacción, ese escape.
    No quería dejarlo, pero tampoco hacer sufrir a quienes amo. Ya sé que suena contradictorio, pero tengo que concederme el hecho de que siempre he pensado en los demás: cuando mi madre me vigilaba la comida, por ejemplo, yo procuraba no hacer berrinche y que no se notara mi odio, que pensara que estaba perfecta, porque no quería destrozarla. Lo que ocurría con los cortes es exactamente lo que pasa ahora, con la diferencia de que antes lo ocultaba y ahora evito hacerlo. No quiero que mis padres tengan una hija con los brazos marcados, no quiero que digan que mi chico tiene una novia «emo». No es que me lo invente, es que es lo que suele decirse y, si bien las opiniones de terceros me importan un bledo, no puedo permitir que afecten a la gente cercana a mí. ¿Por qué? Sencillo: porque no son yo, porque en mis esfuerzos por convivir conmigo y no lograrlo, en lo mucho que puedo llegar a aborrecer mi propia existencia, no puedo arrastrar a nadie más, no puedo lastimarlos ni someterlos a las sentencias de otras personas.

    Cómo sangré hace años. Las marcas ahora sólo son líneas blancas que destacan si miras bien. Visto de refilón no parece que alguna vez hace tanto tiempo me hubiese herido así. Es como si las heridas cerraran y dejaran fantasmas blancos a los que tengo que ver cada que utilizo el brazo, cada que tengo que pensar en qué ponerme según para dónde voy. 

    Never was a girl with a wicked mind.

    Empecé cortándome con una cuchilla depiladora. Después encontré un destornillador microscópico y me lo quedé para poder desbaratar cada tajalápiz que encontrara por el camino. Aprendí a conocer las marcas y los materiales que cortaban con precisión y profundidad, los que me hacían sangrar. Nunca dejé de lastimarme con la primera cuchilla, que, por cierto, perdí hace poco y casi me entraron ganas de llorar, no por no tener con qué marcarme la piel, sino porque de alguna manera retorcidísima le tomas cariño a ese tipo de objetos, encarnando un purismo emocional increíble. Igual hace un año empecé a caer más bajo: rompí una taza y, en pleno uso de mis facultades mentales, guardé un pedazo en mi bolsillo, que después usé en un momento de rabia o tristeza, no recuerdo. Después fue un vidrio, un fragmento de un vaso también roto. Me sentí como las locas de sanatorio que describía mi madre, locas que se suben en las sillas y quitan los bombillos, los rompen y emplean para cortarse las venas... pero sólo quien alguna vez ha ido por toda la casa buscando con desesperación y con la mente nublada un objeto cortopunzante, cualquiera, me entenderá. Y entenderá que no soy una loca y que no pienso en cortarme las venas sino un par de minutos al año. No soy suicida, me gustaría que lo entendieran. Tampoco soy estúpida, sé que me estoy lastimando únicamente a mí y que a la gente debe importarle un pepino. Quisiera que comprendieran que nunca me he lastimado por causa de nadie, que nunca me he escrito el nombre de nadie en la piel, que nunca he pensado 'me cortaré para que vea que estoy mal por su culpa porque así se acercará a mí', que nunca he sido una persona obsesiva con quienes me rodean, que no soy del tipo de mujer que es abandonada y se arrodilla y llora y amenaza con suicidarse. Sé que las personas se espantan y se alejan, sé que no puedes obligar a nadie a quererte y que estar mal por alguien no vale realmente la pena, no si 'alguien' ni se inmuta cuando te ve. Sólo quise morir y lo intenté en serio en una ocasión: tomé todos los medicamentos que encontré, pastillas para cualquier cosa, jarabes, todo lo que había en casa que no era poco (mis padres siempre han trabajado con medicamentos), pero no conseguí nada más que estar al borde de un ataque de pánico, con el corazón aceleradísimo, y la boca seca, todo durante más o menos una semana. No se notó. Luego abandoné, porque en realidad la curiosidad es más fuerte que yo y, vamos, ni siquiera si vuelvo a sentirme muerta, a consumirme, voy a acabar con mi vida. Es cierto que a veces siento que no puedo más, que el vacío me absorbe, que la sensación de que no hay nada, no soy nada y no hago nada me aplasta, que en ocasiones necesito sentir el ardor de un corte y ver la sangre rendirse a la gravedad y correr hacia al piso, que puedo pasar semanas agotada y llorando y sintiéndome abrumada, pero no excedo el límite de la idea, una que, sé, tengo que abandonar.

                    

    En el fondo es fácil confiar en mí porque, aunque no siempre hago lo que digo, he venido lidiando con mis patologías desde pequeña. ¿Creen que fueron los psicólogos los que me ayudaron a menguar los ataques de pánico? No, fui yo, consolándome desde niña, inventando premisas para soportar el problema. ¿Creen que fue el psiquiatra que eligió medicarme antes de escucharme quien me ayudó a volver a comer? Fui yo. No fueron los médicos ni las terapias quienes me ayudaron a soportar verme al espejo, a pensar en los demás antes que en mí, a notar que la apariencia de nena de diez años no es sexy, que da lástima. Para estar donde estoy, he progresado infinitamente. ¿Fue el ácido valproico oh, bendito ácido, confieso que a veces te extraño el que me borró las canciones deprimentes, las famosísimas thinspiration del ordenador? Fui yo, fui yo, con la misma determinación con la que puedo dejar de comer durante días. ¿Eso me hace "menos anoréxica"? Cualquiera que no sepa de qué va esto me dirá que sí, que sólo quiero llamar la atención, pero ¿por qué? ¿Se ha enterado acaso alguien de todas y cada una de las luchas diarias que tengo con la comida, con mi cuerpo, con las ganas de vomitarlo todo? No. Puedo no ser Hulk mentalmente, pero soy fuerte. ¿Por qué no neutralizarme? ¿Quién, si no yo, tengo lo que se necesita para hacer lo que nadie puede a ese respecto? Nadie va a vencerme si no soy yo, nadie va a convencerme, nadie va a mantenerme viva.
    Me corto. Tengo un papel que pone 'diagnóstico: anorexia nerviosa'. Vomito. No me gusta mi cara. Odio mi estatura. He visto llorar a la gente que amo, he ido a varios psicólogos y, después de darme cuenta de que no sirven de nada incluida la última, que habló más de sí misma de lo que me escuchó los he convencido de que estoy bien, les digo lo que quieren escuchar. A menudo necesito recordarme que puedo hacer algo, necesito sentir que no me cuesta no comer, necesito hacerlo. Me torturo, paso frente a un lugar de comida rápida y sonrío, triunfante, porque no necesito entrar. Porque como, pero no es la comida quien me domina. Excepto cuando lo hace.

    No soy una santa. No creo en princesas y corceles, pero me gustan los superhéroes y los caballos. No creo que alguien venga jamás a salvarme, sé que los hombres nunca saldrán corriendo detrás de ti para pedirte que te quedes, pero tampoco creo estar sola en el mundo, y creo que alguien debe amarme no hablando de imperativos, sino de posibilidades. No sé si lo merezco no estoy segura de hacerlo siempre, pero sé que algo hay.

    No soy una santa. Pero tampoco soy Hitler.

    FIN.

    ¿Llegó alguien hasta aquí? ¿No? Comprensible, es un tratado. Espero que estén bien. Y gracias.
                                                  
    Un beso.

    But everything looks better when the sun goes down.

  2. 3 comentarios:

    1. Alice Blue dijo...

      Mientras leía tu tratado comía... ajá, pasta, pan, dip de aguacate, en cantidades extrañas, no lo disfrutaba solo lo masticaba, casi termino pero preferí escribirte.
      Los cortes, tu historia, entiendo lo que dices, hasta ahora ninguna de mis amigas logran entender cómo es que me cortaba para sentir placer.
      Ayer, antier como tú recordaba que hace 2 años que Miguel me dejo, la persona que más dolor me ha causado, ahora esta superado pero no puedo evitar hacerle aniversarios luctuosos.
      Pase Navidad bien, riendo, no feliz, pero bien,incluso alguien me lo dijo "te ves triste" y yo como buena chica mentí pero eso no importa.
      Te entiendo hasta cierto punto, si no es que todo, como siempre
      Creo que iré a vomitar todo lo que acabo de comer y luego me lavaré los dientes después de una media hora...Las viejas costumbres nunca se olvidan solo dejas de practicarlas.
      Ignorame.
      Te Amo! <3

    2. Anónimo dijo...

      Me encantó. Está fuerte y de más está decir que me identifico en muchos puntos.
      Sobre los psicólogos... Creo que hay que "curarse" sola, que es la única manera de hacerlo. Seguramente te ayudaron en algo que tal vez no identificás bien ahora o tal vez, como me ha pasado alguna vez, sentís que no fue tan difícil entender algunas cosas cuando antes de ir a sesión pensabas que sería imposible. No sé qué será, pero la sanación final depende de cada uno de nosotros. Estas patologías requieren más que cualquier otra cosa nuestra atención y cuidado.

      Es difícil dejar los hábitos porque en primer lugar si los tenemos, es porque algo a cambio nos dan. Es obvio, pero una a veces no aguanta el remordimiento o la contradicción por saber que está mal, que nos daña, y aun así no poder dejarlo. Pensar e identificar qué es lo que nos da de "bueno" puede ayudar a desear abandonarlo y eventualmente realmente hacerlo. No creo que esté diciendo nada que no sepas jaja! Comparto pensamientos que logré tener con terapia, justamente, aunque volviendo a lo mismo: solamente vos podés hacer el cambio. Los psicólogos con sus conocimientos, un amigo con buena intención y algo de experiencia o Dios con su amor incondicional pueden mostrarnos por dónde ir, pero quien decide empezar a andar o no sos vos, yo, todos nosotros. Según lo veo, ocurre porque los psicólogos son humanos y como toda ciencia y creación humanas hay limitaciones (entre otros motivos), porque un amigo no va a ser mucho más que una contención aunque eso sea sumamente importante, y porque Dios nos da la libertad de elegir sin decirte qué hacer a menos que puedas soportarlo. Creemos en una cosa u otra, ya sea que lo elegimos o si somos menos excépticos, que sentimos en nuestro interior haber recibido una respuesta ajena a nosotros. Lo cierto es que cuando llegás a razonar y aceptar lo que está mal hay que hacer algo. Lleve lo que lleve.

      Bueno, creo que me fui al carajo jaja! espero haber sido coherente.
      Fue una entrada muy profunda y quiero decirte una cosa más: los imbéciles que creen que una es "emo" o sufre por llamar la atención son los idiotas que necesitan llamar la atención y buscan la forma, creyendo que todos viven esta vida teniendo sus mismos objetivos. Estar llenos de prejuicios no ayuda en nada y mientras vos sepas cómo son las cosas, basta. La gente sin profundidad es fácil de detectar. Generalmente son esos... Una cosa es regocijarte en el dolor, cosa es más retorcida y lógica de lo que se cree en esto, y otra cosa es "llamar la atención", que por otra parte puede ser un motivo para mucha gente pero no significa que lo "inventen"; ni siquiera es consciente.

      Ya terminé de irme al carajo :p

      Un beso grande.

    3. Ana Mía dijo...

      Hola♥
      jajaja No te preocupes yo se que varias leyeron tu entrada completa :) yo lo hice y estuvo muy interesante!

      Concuerdo con "todos en el mundo estamos siempre un poco solos, pero también estamos acompañados".
      No sabia que el 24 era una fecha especial para vos, me quede con la boca abierta cuando mencionabas los objetos con los que te cortabas. Debió ser doloroso esa sensación de querer cortarte y no encontrar nada en el camino, no me gusto la parte en la que te drogaste, siempre es bueno enfrentar los problemas, superarlos y avanzar, si llegas a suicidarte es una manera cobarde de hacerlo, acaso no viviste aun que sea momentos lindos en tu vida? lo lindo es repetir esos momentos en el futuro, jamas uno tiene que terminar con su vida, por que no aprenderías nada sobre el suicidio ya que estarías muerta.
      Que rabia dan los psicólogos cuando lo único que quieren es ganar plata y no se preocupan por las demás personas, deberías encontrar una persona con experiencia sobre el tema, una que de verdad sepa, y sepa cuando uno esta fingiendo para engañarlos.
      Se que existen psicólogos así, solo tenes que buscar uno con merito a ellos.
      Si seguís avanzando en tu vida, levantándote de cada tropiezo vas a lograr encontrar a la persona que te ame, solo seguí adelante♥

      Besos♥♥♥

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