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  1. Even skeletons wanna be friends with joy.

    miércoles, 2 de enero de 2013

    «Todos tenemos skeletons en el alma, como dicen los ingleses

    ¡Feliz año nuevo! 

    Comienzo deseándolo porque es lo mismo que quiero para mí: un 2013 que pueda, después, recordar con satisfacción y quizá también un poco de cariño. Estaba en deuda con lo siguiente:

    Balance del 2012.

    ∞Me gradué y mis notas fueron bastante buenas.
    ∞Sobreviví con éxito al examen de estado y al asunto de la universidad.
    ∞Viajé fuera del país y bastante dentro de él.
    ∞Leí más libros que el año pasado aunque menos que el anterior a ese–.
    ∞En septiembre llegó a casa Lío, mi perrito.
    ∞Conocí gente nueva.
    ∞Me cansé de determinadas personas, por frívolo que suene, y las hice significativamente a un lado para concentrarme en lo que valía la pena. El resultado fue más positivo de lo esperado.
    ∞Mi relación con mi madre mejoró aún más, pese a los altibajos normales.
    ∞Me lastimé, la depresión fue más protagónica en ciertos momentos y mis desórdenes regresaron con fuerza, todo quizá más que en el 2011.
    ∞Empecé a utilizar gafas. Dejé de llevar brackets.
    ∞Maduré, evidentemente, como se hace cada día.
    ∞Entablé una amistad bastante estrecha con ciertas personas con las que venía compartiendo la cotidianidad. Preveo que, pese a ello, la vigencia era limitada.
    ∞Seguí siendo problemática. De ahí salieron los mejores recuerdos.
    ∞Creé este blog que, si bien no es muy frecuentado por terceros, me ha permitido exteriorizar ciertas cosas de una manera más o menos sana.

    Propósitos para el 2013.

    ∞Leer sesenta libros.
    ∞Acabar el primer año de carrera con un buen promedio.
    ∞Probar, al menos, sesenta bebidas nuevas.
    ∞Mejorar mi relación con mi hermana pequeña, que es toda peleas.
    ∞Hacer ejercicio, a ver si tonifico algo y dejo de quejarme.
    ∞Comer un poco más pensando en mi salud y menos presa de la ansiedad, con el fin de que mi estómago mejore y deje de hincharse.
    ∞Engordar a Lío, que está demasiado flaco para mi gusto.
    ∞Trabajar en lo que sea que me permita ganar algo de dinero para poder costearme mis gastos y no seguir cargando a mis padres.
    ∞Conocer una ciudad nueva.
    ∞Fabricar algo de narrativa decente y tener los cojones para enviar el producto a algún certamen o concurso.

    En fin, ahí están. Quizá los ponga en la barra lateral del blog a modo de recordatorio, como suele hacerse con el peso, e ir monitoreando mi progreso. Sobra decir que esta vez no me arriesgaré a que ninguna forma de vida inteligente tenga idea siquiera de este sitio, puesto que esta vez no sería poco lo que se estropearía.

    No me encuentro precisamente bien. Llevo varios días en casa de mi abuela, y la verdad es que no lo soportaré durante un par de días más. Hace más o menos una semana tuvimos una discusión algo fuerte por una estupidez ella me detesta, y el sentimiento es correspondido gracias a ciertos factores determinantes de nuestra relación (presentes, sobre todo, en mi infancia), así que evito dirigirme a ella, quien me habla cuando le viene en gana, asunto que no me llama la atención consentir. Es decir, y disculpándome de antemano por la expresión vulgar, como le dije a alguien hace un par de días: no le como mierda a mi madre, que se tomó el trabajo de llevarme en su vientre, no voy a comérsela a ella, que no viene siendo nada mío. A raíz de eso procuro no salir hasta estar duchada y vestida, y no desayuno en casa. Es decir, no estoy desayunando, lo que redunda en una "satisfacción" entre comillas, porque 'hambre' y 'satisfacción' son conceptos antitéticos, que riñen, aunque quieran hacernos creer lo contrario que no recordaba muy bien.
    El ambiente se pone demasiado tenso por momentos, pero a mí me da igual. No obstante, me encuentro exhausta, fatigada por tener que aguantar una situación que sólo me produce incomodidad, deseos de no estar presente, y plena conciencia de que no me encuentro en mi lugar, que no soy bien recibida. Estoy un poco harta de no quejarme como debería, de ser siempre el objeto de confidencia de los demás. Es que, hablando en serio, ¿qué me queda a mí? ¿Quién me da algo útil a mí cuando me desahogo? Nadie. Por eso es que no consigo hacerlo más, porque sé que las respuestas son tan genéricas que parecen encontrarse en cualquier parte. Por otro lado, no encuentro una posible respuesta que pudiese satisfacerme o, por lo menos, contrariarme con éxito. Y entiéndase 'contrariar con éxito' como conseguir, no convencer, sino plantar la idea de lo opuesto en el otro.
    El disgusto hacia mi cuerpo comienza a exceder los límites. Pese a que mi 2013 empezó bastante bien, esa nimiedad de mi perspectiva se ha hecho más notable de lo usual, y más tediosa y difícil de llevar. Sé que a nadie le importa una mierda, pero transcribiré un trozo de la conversación que tuve hoy con alguien que hay por aquí y a quien no debe molestarle, porque me limitaré a poner única y expresamente lo que dije yo:

    *Insertar nombre de la persona*, veo mujeres hermosas, si no de rostro, sí de cuerpo, y luego me veo yo y siento asco. No soporto leer ese tipo de basura con todo respeto (haciendo alusión a los libros de autoayuda) porque es lo mismo que tomar antidepresivos: engañarte, crearte una atmósfera propicia para aceptar tus defectos, positivizarlos o esconderlos. No voy a cerrar los ojos ante mi imperfección, aunque quiero. Me doy cuenta de que para los hombres soy un atractivo intelectual, invisible. Mi cuerpo no vale, porque hasta yo me siento amorfa por ratos.
    Y veo mujeres gordas y me pregunto cómo pueden exponerse así, y envidio su libertad y esa falta de profundidad que implica creer que la forma no es importante. Estoy hastiada de este cuerpo, de mi belleza prosaica, conceptual.

    Avanzada la conversación: Soy como una obra de arte de esas que los críticos y los observadores desprecian, hasta que llega algún tostadito y le parece bella.

    No sé qué más decir, puesto que ahí arriba, entre líneas y por encima, se nota todo lo que quisiera verbalizar. Estoy física y mentalmente agotada. Me siento emocionalmente inestable, de esa manera que es tan peligrosa y tan repugnante a veces. Parece que estuviese anestesiada, entumecida, que acabasen de darme una fuerte paliza. No tengo ganas de poner imágenes, ni recuerdo frases en inglés que se me hayan quedado pegadas. Quiero acostarme y dorm(or)ir un rato.

    Un abrazo.

  2. 1 comentarios:

    1. Anónimo dijo...

      Por experiencia propia te digo que las gordas van por la calle "como si nada" porque no tienen alternativa, porque tienen que salir, trabajar, vivir en sociedad como cualquiera. Pero tener que hacerlo no significa que quieran hacerlo. Te puedo asegurar que es impresión nuestra eso de que van dichosas en su cuerpo, ya que por dentro sufren ante las miradas, así, igual que nosotras, y sumale a eso que a una gorda SÍ se la mira. Y no creo que haya falta de profundidad. Para el caso, una gorda es alguien que no tiene más opción que exponerse y al menos para mí fue siempre una tortura espantosa. La "profundidad" no deja de estar por eso, si incluso recuerdo tener los mismos dilemas que ahora, aunque ya no esté obesa :/

      En cuanto a eso de que te ven intelectual... me pasa igual. Dejando a un costado que hoy en día pueden vernos como genios por el simple hecho de usar anteojos, la verdad es que hay algo en nosotras que nos impide sentirnos más mujer. Disculpame si no es tu caso o no lo ves así. En mi caso es bastante de esa forma. Una tiene conflictos con su cuerpo y su imagen y si es más o menos culta se protege o refugia en su mente, dejando concientemente o no la sensualidad de lado.

      Te deseo lo mejor para este año. Veo que hiciste cosas muy buenas el que pasó y como se dice, depende de nosotras lo que venga y lo que no :)

      Un beso grande :)

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