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  1. No one notices.

    lunes, 8 de julio de 2013

    El fin de semana lo pasé muy bien. Mis amigas estuvieron en casa, bebimos, jugamos un poco, pusimos canciones de películas viejas como High School Musical y demás, e hicimos el ridículo haciendo mímicas y bailándolas. Es un poco curioso porque mi relación con las mujeres en general no suele ser muy buena, pero con ellas es otro asunto: de repente muchas cosas de las que tengo que cuidarme –de que se vean las cicatrices, por ejemplo, porque un brazo marcado nunca es una buena primera impresión– desaparecieron y pude moverme con comodidad. Bebí muchísimo, pero no se me subió a la cabeza, no sé por qué. Aunque en determinado momento estuve ‘contenta’ y pensé que me embriagaría, no pasó de ahí y estuve toda la noche intentando perder un poco el control, pero no lo conseguí. Hubo charlas subidas de tono, chistes estúpidos y muchas anécdotas en común, y estuvimos toda la madrugada sentadas en la sala de mi apartamento. Vimos amanecer juntas y demás, y a eso de las 6:30 am. cada una se fue a su casa. Mi familia dormía, así que recogí el desorden, tiré las botellas a la basura, lavé los platos sucios y saqué a Lío a hacer pipí antes de acostarme a las 7 am. Me despertaron a para desayunar, pero no tuve fuerzas para levantarme de la cama, así que sólo me levanté a la hora del almuerzo porque el hambre me estaba volviendo loca. Qué raro, ¿no? Desperté con un labio reventado que aún me sangra ocasionalmente y muy, muy sensible. Tenía ganas de llorar por absolutamente cualquier cosa. Un compañero de la universidad me escribió por Whatsapp que estaba preocupado por mí, que si estaba viva. Al principio le respondí todo muy borde, con monosílabos... pero bueno, acabé siendo amable, aunque claramente no iba a decirle gran cosa. 

    En la tarde vino mi chico, hicimos unos deditos de queso y algo de beber, y nos dedicamos a leer estupideces en internet, hasta que nos dio sueño y nos quedamos dormidos en el sofá. Dejé de estar sensible, descansé y todo estuvo bien. Lío pasó una pésima noche el sábado por causa del asunto de mis amigas en casa, así que lo noté un poco enfermo y me fui a la cama con él. Hasta que le dio sueño no me dejó dormir realmente, se mueve demasiado y le gusta acostarse encima de mis extremidades, así que entre intentar acomodarnos y quitármelo de encima se nos pasó fácilmente una hora, pero al final se portó bien y descansó. Hoy fui a clase de francés, presenté el simulacro de examen final –que es mañana–, y todo estuvo bien. No sé, en medio de todo fui superando las cositas desagradables del principio con el paso del tiempo y de las notas, y pude relajarme un poco. No estoy demasiado tensa. 

    Nadie ha notado la herida del viernes porque, aunque está bastante sobre la muñeca, siempre llevo un reloj y un par de pulseritas, así que me cuido de que se note sin cubrirla o aplicarme maquillaje. Él no la notó y no quiero mostrársela. Estaba pensando que si se da cuenta de casualidad algún día está bien, no habría por qué ocultársela, que no quiero dañar el rato poniéndome en evidencia justo ahora… pero ahora dudo acerca de si debo o no comentárselo. No sé si le parezca relevante o si se moleste, básicamente porque desde que lo sabe –Dios, desde hace seis años casi– no se lo he ocultado una sola vez.


    Justo ahora sólo estoy cansada y quiero dormir.

    Un abrazo.

  2. 2 comentarios:

    1. Nana Monster dijo...

      Oww, es como una confusión de sensasiones lo que te pasa, te entiendo porque me ha pasado, a lo mejor para contarle a tu novio deberías esperar o dejar que el se de cuenta. Pero más que nada intenta cuidarte porque lastimandote lo lastimas a él.

      Espero que estes muy bien y que descanses. Abrazo aplastante♥

    2. Anónimo dijo...

      A mí me parece que si le contás hace seis años, ¿para qué seguir contándoselo? Es decir: tal vez sí sirva de algo si le pedís ayuda o algo así, pero ¿qué hace cada vez que lo sabe? Si te alivia hablarlo con él está muy bien, no sé qué ocurre cuando lo contás.
      Me alegra que hayas pasado un buen rato. Es raro a veces eso de querer perder el control y no poder... es como que la mente está súper activada y no hay forma de hacerla descansar, ¿no? Algo así siento jaja

      Nena, espero que todo vaya bien con el francés y que no estés cortándote.
      Un beso

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