Rss Feed
  1. La muñeca de mi brazo izquierdo está roja, me escuece y la piel alrededor del corte que recién me hice está algo hinchada. Tenía dos semanas, tres, no sé, sin hacerme daño, y de nuevo estoy en cero. Ya no hay lugares. Ayer me quité la ropa y, de no ser por el calentón en el que estaba, seguramente me habría dado asco ver mis piernas y mi cadera marcadas. Ahora sólo siento vergüenza... y un poco de pena por esas manos cariñosas que anduvieron esos caminos. Hace un rato no hubo un detonante específico, no podría decir que lo que pasó fue esto o que sentí esto otro, sólo se acumularon mi sensibilidad del día, mi vacío existencial y la visita de mi hermana en cuya presencia pierdo toda capacidad de movimiento y, cómo no, cualquier tipo de encanto porque claro, es mi hermana de quien estamos hablando, la rubia preciosa junto a la cual no existe absolutamente nadie más. Hoy, a esta hora, me siento tan sola como no me había sentido en meses. ¿Les pasó alguna vez que sintieron ganas de llamar a alguien por teléfono y decirle lo desdichadas, lo solas que están? ¿Se arrepintieron porque pensaron que cualquiera de los nombres en la lista de contactos del teléfono seguramente tendría cosas infinitamente mejores que hacer que escucharlas? Claro, una o dos responderían… la cuestión es quién lo haría sin asustarse o enfadarse. Uno concluye que es mejor dejarlo todo como está, porque al fin y al cabo todos estos bajones y estos nudos en la garganta son una falsa alarma, siempre una falsa alarma, otro recordatorio de que llevamos años diciendo que no podemos aguantar más… pero lo hacemos. Y aquí estamos. Sé que tengo un problema, pero no se cuál y no quiero investigarlo por mi cuenta, porque sé que hay cosas que, aunque no se quiera, resultan figuras sugestivas. Sé que tengo un problema, pero lo mejor es no abrir la boca. Quizá todos nos sentimos muy cómodos con la calma aparente y la idea de problema superado que parece haber en mí, así que... visto de refilón podría decirse que no hay motivos reales para cambiarlo. 

    Las clases de francés han ido relativamente bien, mais je suis encore une stupide. Las notas de los exámenes en la universidad no fueron tan buenas como las primeras, pero tampoco fueron malas. He leído mucho, dejé de dormir tanto y justo ahora estoy muy cansada. No sé si las cosas mejoren, no sé si yo mejore, no sé si esta mierda mejore. No sé nada.

    Quería decirle a alguien que estoy mal, y ya lo hice. No hay nada más. La podredumbre de un alma humana, vamos.

  2. 0 comentarios:

    Publicar un comentario