Rss Feed
  1. I'm all alone cleaning up this mess.

    lunes, 5 de agosto de 2013

    El baño: el centro de expiación, el equivalente al confesionario para un católico. Nadie se atreve a cuestionar las razones para cerrar la puerta con seguro porque son lo más natural... excepto cuando no lo son. 

    Estaba sola y, de todas formas, de no haber sido así a nadie le habría importado. Hace tiempo se acabaron las inspecciones con lupa de mi madre tras mi salida del baño y sospecho que, aunque intuyera algo, se negaría a descubrirlo porque ya le parece que es muy tarde, ya no puede fiscalizar mis actividades y acomodar las comidas a placer. Si hace años me hubieran dado la libertad que tengo ahora para decidir qué y cuándo comer, seguramente ni siquiera estaría aquí porque entonces la prioridad era otra y no tenía idea de lo mucho que me iba a doler desprenderme de todo lo que estaba a punto de perder. Lo que sucede ahora es que, por estúpida que siga siendo, he crecido lo suficiente para darme cuenta de que no puedo sacrificar mi futuro y el montón de prospectos, si no ideales por lo menos sí amables, y de circunstancias que llevaba tiempo buscando o intentando propiciar. No había nadie, así que comí chocolate, un poco de pan, papas fritas, gelatina, salchichón con limón y algo de una botella que encontré, esperé unos cinco minutos y me deshice de todo y un poco también de mí hasta que mi garganta y mi estómago gritaron que me detuviera, que ya no iba a poder sacar más. Lo limpié todo con un dolor de cabeza leve, un cansancio creciente y unos ojos llorosos por causa del esfuerzo. Sin sentimentalismos: el inodoro no los merece. Me acosté en el sofá y deseé un abrazo, pero ¿oliendo a vómito? Tampoco es que me hubiera hecho falta antes. Después me pregunté por qué, si no ha sucedido nada, si algo me hacía pensar que los días sin hacerlo iban a ser muchos más. No puedo responderme. Los viejos hábitos no son algo fácil de vencer y llevaba demasiadas semanas resistiéndome, intentando convencerme de que esta no era la salida. Es difícil creerme, pero la verdad es que he intentado mantenerme alejada de todo esto... lo que no me hace completamente invencible ni inmune frente a esta necesidad. Necesidad, ¿de qué? Quizá de hacerme un poco de daño, de recordarme algo, de no dejarme en paz. No sé. No es algo razonable y sé que afirmar necesitar esto es retorcido y que cuesta entenderlo, pero así es. Tal vez es un castigo, seguramente necesito decirme de forma no verbal que los errores que la gente cercana a mí no se atreve a mencionar para no correr riesgos conmigo existen, que nunca fui perfecta y que de aquí a ese lugar hay un trecho enorme.
    No quiero pensar en lo cabreado, molesto, decepcionado, no sé, que se sentirá él si llega a enterarse. Supongo que después de esto no me queda sino cruzar los dedos para que el tema no vuelva a surgir... y, después de poner el marcador en cero, volver a poner todo lo que se necesite para evitar la repetición de la obra.


    Los ataques de pánico han intentado volver un par de veces durante las dos últimas semanas. Me lastimé hace unos días. Es muy frustrante saber que las cicatrices harán parte de ti siempre, pero por otro lado hay algo que me hace pensar que, si ya hice algunas aquí, ¿qué diferencia va a hacer que continúe haciendo más? Al fin y al cabo una marca más o una menos no hará la diferencia y no modificará por completo mi cuerpo, así que ya nunca seré como ellas. ¿Trajes de baño? Sí, estarán muy bien con mis muslos marcados y mis piernas sin encanto. Si alguna vez quise ser diferente, creo que me equivoqué un poco de camino: lo único que logré en vez de sentirme bien al quitarme la ropa fue sentirme eternamente avergonzada, no sé si de mi piel o del asco que puedo dar desnuda en sí mismo. 
    El inicio de la universidad estuvo bien y la situación ha mejorado un poco: la incomodidad ha ido cediendo y yo intento restarle importancia a las nimiedades que pueden convertirse en dramas si fijo demasiado mi atención en ellas.

    Si una obra se interpreta sin público, ¿se interpreta realmente?

  2. 3 comentarios:

    1. Alice dijo...

      En esta entrada dices cosas que comparto tanto que no sé ni por donde empezar. Yo llevaba años sin "hacerme un disfraz a medida", sin pretender ser más de lo que soy. No contaba toda la verdad, es cierto, pero tampoco mentía compulsivamente para ocultar lo que soy al mismo tiempo que proyectar algo que estoy a años luz de ser.
      Todo lo que ha hecho falta para volver a la antigua rutina ha sido la oportunidad: y todo este tiempo en que me convencí de ser algo más, de ser verdadera y por lo tanto mejor, todo se ha venido abajo como un castillo de naipes.
      Supongo que lo único que nos queda por hacer es empezar de nuevo, intentarlo una vez más, y otra, y otra...
      Un beso, un abrazo y todo el cariño del mundo, aunque sólo pueda ser en forma de un mensaje enviado desde un ordenador muy lejano.

    2. Anónimo dijo...

      El último planteo filosófico obviamente no puedo responderlo, aunque me inclino a opinar que sí se interpreta, que es interpretada por vos escuche quien escuche o nadie lo haga..
      "Seguramente necesito decirme de forma no verbal que los errores que la gente cercana a mí no se atreve a mencionar para no correr riesgos conmigo existen, que nunca fui perfecta y que de aquí a ese lugar hay un trecho enorme". Creo más bien que una se hace daño de las formas preferidas o inevitables para cada una porque nos hicieron daño antes y no podemos cambiarlo. Porque el patrón está establecido tal vez desde siempre o muchos años. Creo que de eso nace la necesidad de ser "perfectas" y esa búsqueda de auto respeto que el inodoro nunca va devolver. Pero claro que es sumamente jodido y difícil dejar hábitos o recursos de alivio... La rueda que tiene que dejar de girar es la de la auto destrucción y la de la búsqueda agotadora de aceptación de ese otro yo que quisiéramos ser. Suena de una manera que no nos identifica muchas veces o incluso ideal y exacto, ¿o no? Pasa que todo lo demás siempre ha sido más fuerte y más "lógico" para nuestras emociones :/

      Un abrazo enorme, espero las cosas mejoren :)

    3. *Cristal* dijo...

      Una obra se interpreta, y punto. El actor lo sabe, el escenario también.
      Vermillion, cuando quieras, aqui estoy. Solo escríbeme así sea una letra.

      Las letanías antiguas son super tentadoras. Se hacen porque sí, no hay razón. Entiendo lo que dices, a mi modo. Tb estuve ahí. Es una cosa que simplemente sientes que debes hacer, "ya toca", "me he aguantado", "no me entiendo".

      No trates de. Simplemente, con el tiempo y la costumbre, los mismos factores que jugaron para que se instalara esto en tí, son los que servirán para que se vayan.

      Un besote :)

    Publicar un comentario