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  1. Emptiness and excitement.

    domingo, 9 de marzo de 2014

    Han sido unos días un poco locos. Me pesé en el doctor: 49,7 kgs. He intentado comer menos, pero no todos los días lo he conseguido. Esta semana lo intentaré con más determinación, pero no me obsesionaré. 

    Me siento un poco desubicada en la universidad porque no estoy muy comprometida, y quiero cambiar eso. Estoy muy distraída y me cuesta muchísimo centrarme en las cosas que tengo que hacer. Incluso llegar temprano a clase me está costando, y eso no está bien, así que esta semana empezaré a levantarme un poco más temprano, para salir a tiempo y dejar de llegar tarde.

    Volví a discutir con mi novio. Voy a contarlo como lo percibí, aunque él afirma que todo fue un poco diferente. Dejó de trabajar en el sitio en el que estaba —aunque en dos días consiguió un nuevo empleo—, y el jueves una amiga/compañera fue a visitarlo a la universidad. Él entró a clase con ella y eso me molestó, porque la gente con la que suele ver clase tiene conocimiento de mi existencia, y... es fácil notar que el detalle fue desagradable. Parece insignificante, pero no lo fue. Pero, sobre todo, me molestó que es muy guapa y encantadora. Nunca me sentí tan amenazada por una mujer como por ella siendo tan diferente de mí, con su cabello corto que luce increíble contra mi melena enredadiza, su figura ligeramente más alta contra la mía. La mía. El asunto es que fuimos a almorzar, pero estuvimos con mis amigos para ver si yo no me sentía tan mal: grandísimo error. La comida fue terriblemente incómoda, y yo... bueno, yo intentaba ignorarla un poco.  Él dice que intentó mimarme y darme besos, pero no fue así. De hecho, estuvo un poco agresivo, y no sólo yo lo percibí, sino mis amigos también.  Él jura que se comportó 'como es en realidad' y dice que a ellos no les gusta eso, pero apuesto lo que sea a que no es cierto. Al salir los dejé a ellos dos caminando mientras yo intentaba animarme. Él se molestó, discutimos en voz baja y se fue —no sé si con ella o no, y ya no quiero enterarme—, mientras mis amigos me preguntaban si yo estaba bien, si quería que hicieran algo y demás. Regresó. Ese día fui a entrenar y antes de ir con el entrenador le dije que me diera un beso. No tengo ganas de dártelo, o algo así me dijo. Nunca, nunca, nunca, jamás, por muy enfadado que estuviese, me había negado uno, así que mi cara de '¿qué putas?' fue increíble, pero fui a hacer ejercicio y logré concentrarme a pesar de la incomodidad y de lo mucho que me lastimó. Al acabar me senté a su lado, roja y sudada, y le pregunté si seguía molesto. El problema es que tú sí puedes tener amigos y hasta salir con este malparido (el tipo del gimnasio con el que fui a jugar paintball) que sólo quiere follarte, pero yo no puedo estar con ninguna mujer que no sea lesbiana porque para ti todas son trepadoras. Punto. Salimos y no habló más, aunque yo necesitaba conversar. Necesitaba que me mandara al carajo o que me lanzara por la ventana del bus, pero que dijera algo, lo que fuera, porque la incertidumbre me estaba matando. No se lo dije, pero la percepción general fue que su actitud fue de intentar impresionarla a ella, cosa que yo ya había pensado... y me dolió.
    Me dolió confirmar que no sólo para mí había estado distante, pero sobre todo me preocupó el hecho de que todos, en especial una de mis amigas, dijeran al día siguiente, con voz cautelosa, algo como 'pero Naty, la verdad es que... ella es muy cool, es muy linda y se parece mucho a él'. Perfectísimo: de nuevo, no sólo yo noté que la chica parece ser más compatible con mi novio que yo. Así que, bueno, esa noche hablamos al llegar a casa, y acabó diciendo que estaba harto de que lo celara y de que pareciera que no confío en él, pero además mencionó que a la mujer en cuestión le caí mal y me dio a entender cuán importante era su aprobación. Me dolió, joder, más que todo lo anterior... porque, aunque él insista en que no fue eso lo que quiso decir, sigo sintiendo que le importaba un bledo si a mí me gustaba o no ella: lo importante era que a ella le gustara yo. Dijo también que fui muy grosera, pero no creo que lo haya sido. La ignoré un poco, sí, me molestó porque le había dejado muy claro que no quería conocerla por dos cosas: 1. durante unos días él habló muchísimo de ella, y 2. no pude evitar sentir que lo que quería era conocer la competencia. ¿Qué quería él que hiciera, fingir? Dijo que esperaba que yo 'marcara territorio', pero ¿qué? Él no daba pie, aunque en un par de ocasiones intentó tomarme de la mano, siempre junto a ella, y yo lo solté. No fue la primera vez que me ponía en esa situación. Y él me aseguró que no era linda, joder. ¿Cómo quería que reaccionara?
    En fin, les juro que lo hablamos y ya pasó, pero no puedo sacarme de encima la idea. De alguna forma, el hecho de que me sintiera relegada o lo que fuera acabó importando una mierda, la situación se volteó y fui yo quien se disculpó. Supuestamente porque soy insegura. Eso lo exoneró de toda responsabilidad y ahora parece que cualquiera que vaya a verlo al fin del mundo, cualquier mujer con quien él entre a clase y haga cualquier cosa, está totalmente justificada porque es 'normal' y cualquier reacción negativa de mi parte se debe a la inseguridad. Me propuse no volver a decirle nada, no volver a celarlo, no discutir por estas cosas de nuevo. Por más que me moleste —porque él cree que mi presunta inseguridad irá menguando y dejaré de sentirme mal en muy poco tiempo—, no voy a decir nada, básicamente porque me molesta que se enfade cada vez que le digo cómo me siento al respecto. Buscaré otras cosas que hacer, formas de distraerme y dejarlo en paz con estas cosas. La verdad es que sé que puede estar cansado de que yo lo 'cele', pero yo también estoy un poco harta de sentirme reducida al lado de sus amigas. No más.
    Ya estamos bien, o eso parece... pero necesitaba decirlo. No quiero volver a conocer a sus amigas porque no sé competir. Y lo amo muchísimo y sé que me quiere, pero no puedo quitarme la sensación, la espinita de que no soy suficiente. Qué raro, ¿no?

    Ahora, pasando a cosas bonitas... ¡viajo a Inglaterra en julio! Me voy el 4 y regreso el 8 de agosto. Voy a estudiar inglés un mes, y tendré una semana para conocer en tiempo récord otras ciudades europeas. Quizá eso también me tiene un poco distraída, porque la verdad es que quiero irme ya. Como se habrán podido dar cuenta, las cosas no andan muy bien. Quiero viajar ya, ir a algún lugar donde nadie me entienda en español, donde pueda sentirme un poquito libre, temporalmente desencartada de las preocupaciones rutinarias. Quiero estudiar, conocer lugares, bailar mucho, probar comidas... quiero hacer todas esas cosas que no hago aquí porque me cuesta concentrarme, no tengo tiempo para salir, a mi novio no le gusta bailar y no encuentro aventuras gastronómicas con frecuencia. Estoy muy emocionada, la verdad. Iré en verano y Bournemouth, el sitio al que voy, es una ciudad costera con una playa muy bonita, así que estoy haciendo ejercicio y evitando autolesiones para no sufrir en junio.

       

    Últimamente me siento un poquito vacía, como sin sentido... un poco sola. Volví a tomar Prozac —tengo receta médica para el resto del año—, así que quizá sea por eso, porque cada vez que empiezo a tomarlo me siento algo extraña al principio. Tengo un vacío en el pecho y unas ganas de llorar desesperantes, pero francamente no hay nadie a quien pueda comentárselo. Espero que las cosas mejoren, que logre bajar de peso y acabar el trabajo que tengo que entregar mañana temprano.

    Un abrazo a todas.

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