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  1. Feeling stubby.

    domingo, 11 de mayo de 2014

    No estudié el miércoles, y el jueves y el viernes sólo fui a una clase por la tarde y de regreso a casa. Mis padres se fueron de viaje el jueves en la mañana, así que la idea era que mi chico vendría y, como la casa estaría sola, no necesito explicarme. Veníamos planeándolo desde hacía cosa de un mes, pero enfermé desde el martes en la tarde y, aunque no me sentía muy bien, le dije que viniera de todas formas. Fue un desastre. Y con 'fue' quiero decir 'fui'. Estuve adolorida, débil y mocosa todo el tiempo, así que me sentí fatal. Fui a clase y regresé, y el asunto es que ya no estuvimos solos de nuevo y, para el momento en que se fue, yo me sentía demasiado inútil y deprimida. Y lloré. Qué raro que lo haga. 

    Ayer fui al gimnasio con unos jeans y una blusa que dejaban entrever que la intención no era el ejercicio. El entrenador me preguntó si había llegado tarde o qué, y le dije que en realidad necesitaba hablar con él. Le conté que no he estado bien de salud, que la universidad y los exámenes semestrales no me dejan tiempo para nada y que quizá la rutina 'madrugar a clase de 7 am., estudiar, salir de entrenamiento a las 6, llegar a casa a las 7 y pretender estudiar aún más de madrugada' estaba reventándome mucho, así que había tomado la decisión de no volver este mes, sino regresar en junio. Se me notaba lo enferma. Él fue bastante comprensivo y me dijo que estaba bien, que quizá tenía que darle tiempo a mi cuerpo para recuperarse porque, evidentemente, no es que tenga las defensas muy altas. Me preguntó cada cuánto como, y me di cuenta de que es una pregunta que no puedo responder concretamente. Sí, almuerzo todos los días, pero el resto... nada, no puedo decir que como esto o lo otro a tal o cual hora. ¿Qué tan sano será hacerlo? Físicamente, mucho. ¿Y mentalmente? Ya veremos.

    Ayer fui a ver Rio 2 con mi hermana pequeña, almorzamos en Burger King, comimos helado en McDonald's y palomitas en la película. Hoy invité a mi chico a desayunar, les preparé pancakes a él y a mi hermana y, por supuesto, yo no me quedé atrás y me comí dos, comí muchísimo por la tarde... y justo ahora siento unas ganas de vomitar increíbles.

                                                                      
    Así que, con todo y que he estado emocionalmente estable estos dos días, voy a tomar Prozac antes de ir a la cama. Tomé un par de laxantes hace poco y he hecho algo de ejercicio (100 sentadillas, 30 segundos de sentadilla en pared, 30 de flexiones, 30 de skipping, 30 de abdominales oblicuos, 30 de laterales, 30 de ese conocido como tabla o 'plank'), sobre todo por sentirme un poco mejor luego de tanta comida. Sin embargo, creo que voy a poner en la barra lateral del blog al final de cada día los ejercicios que haga, el tiempo y las repeticiones -o el tiempo, en dado caso-, porque estoy acostumbrada al entrenamiento fuerte y no puedo quedarme quieta el resto del mes. Nunca había sido fanática de la actividad física, pero desde hace cosa de seis meses he notado cambios favorables en mi cuerpo, como los muslos tonificados y el abdomen plano, que mis ayunos prolongadísimos jamás han dejado ver. El punto es que no me siento bien con mi cuerpo, pero por lo menos siento que estoy haciendo algo, que gracias al ejercicio diario no me he quedado quieta viendo qué tan flácida me deja estar aplastada en el sofá. No estoy dispuesta a perder eso, así que...

    En fin, ¡buenas noches!

  2. 1 comentarios:

    1. Es demasiado incómoda la sensación que tenemos cuando comemos demasiado... La odio tanto o más que tú. No me apetece casi ni moverme cuando eso ocurre... Pero igual que he dejado de vomitar, tampoco quiero tomar laxantes... Cada vez que pienso en todo lo que tenemos que pasar diariamente, simplemente por descontrol de nuestros pensamientos, pff... No sé, me cuesta ver el final de la enfermedad. Pero bueno guapa, hay que seguir adelante. Y hay que seguir cayendo, porque si no nos caemos tampoco nos levantamos. Y así hasta que llegue el día en que permanezcamos de pie, con una sonrisa, más fuertes que nunca. Por que al fin y al cabo, aunque sea muy poco a poco, vamos progresando.

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