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  1. “It’s not gonna be easy. It’s going to be really hard, and we’re gonna have to work at this everyday, but I want to do that because I want you.”

    Salir de la cama es difícil y no sé cómo voy a subir a un avión el viernes. Ayer encendí el teléfono en la tarde y un par de minutos después él me habló. Entiendo que le resulte difícil creer lo que digo, pero Dios sabe que no pienso volver a mentir en mi vida, y supongo que voy a tener que demostrárselo. Anoche se despidió de mí y yo no me percaté porque estaba entre dormida y despierta con el teléfono en la mano, tocando la pantalla para estar en línea y notar cuando me escribiera, y en la madrugada cuando le respondí parecía molesto. Y hablamos hasta las 3:30, después de leerlo dolido de nuevo, de procesar sus reproches justificados, de repetirle que me sentí usada y asqueada, que quería arrancarme la piel, que no hubo nada extraño, nada lindo en lo que pasó. Le di la contraseña de mi correo y las de mis cuentas, incluyendo la de Wattpad. ¿Por qué? Siempre me pareció que era la forma más ridícula de controlar a tu pareja, pero... es la única garantía que puedo darle de que no se va a repetir, la única forma que tengo, por ahora, de demostrarle que lo que pasó fue un hecho aislado, de empezar a ganarme su confianza de nuevo. Sé que no va a ser en dos días, pero le dije que iba a luchar y eso significa que no voy a quedarme de brazos cruzados mientras sigue dudando de mí.

    Esto me mata un poco más cada segundo, pero no puedo decir que esté loco y que yo no le haya hecho daño. Tengo que asumir que para él es difícil saberse defraudado por mí, así que me encuentro en una posición en la que tengo que sobrellevar la culpa, intentar superar sola el desprecio y el ultraje físico de ese imbécil, y ser fuerte para demostrarle a J que mi corazón nunca ha dejado de pertenecerle y que quiere abrigar el suyo y repararlo. Esto fue una pésima experiencia que nos hirió a los dos, pero lo único que puedo pensar es que está enseñándome ciertas cosas: 
    Aún después de todo, lo que siento por él es amor de verdad. Si hubiera querido dejarlo, lo habría hecho y no me habría esforzado. 
    Siempre dije que no necesitaba escuchar sus 'te amo', sino decir los míos y asegurarme de que lo supiera, pero en determinado momento sí se hicieron necesarias las expresiones de afecto y ni siquiera yo lo supe a ciencia cierta.
    Mis problemas con la comida y con mi cuerpo, que preferí ocultarle, me llevaron a esa sensación de abandono. Necesitaba que cuidara de mí, pero no se lo dije.
    Me acostumbré a salir sin él y ambos confiamos en mí, en que yo sería capaz de rechazar cualquier oferta y propuesta y, si bien lo logré durante mucho tiempo, al final sólo desembocó en que yo me sintiera sola. Se acabaron las fiestas, las salidas de bares, los partidos de fútbol sola.
    Dependimos mucho de la comunicación virtual y dejamos de lado los abrazos y las caminatas juntos, excusando nuestras ausencias y asumiendo que estaban bien, cuando no era así.
    Dejamos de contarnos los detalles de nuestros días, de comentarnos lo que hacíamos y lo que nos había pasado. Hay cosas que nos propusimos hacer y lograr como pareja en tiempos anteriores, pero lo pospusimos hasta no hacerlo, y eso nos afectó, nos afectó que cada uno intentara mejorar cosas por su parte, solo.

    No he hablado con nadie estos días, no se me antoja. He estado pendiente del teléfono, pero no he entablado conversación con nadie. El dolor de estómago me dejó dormir a las 4:30 y desperté a las 7. A esa hora empecé a leer cosas que no leía desde los exámenes y, aunque suene extraño, sólo me movía a levantarme la búsqueda de consejo espiritual. Así que en eso pasé tres horas, hasta que salí de la cama para desayunar.  Anoche maldormí cosa de una hora, esta madrugada menos de tres, y ahora estoy cansada pero no lo suficiente para caer dormida. Sigo pendiente del teléfono aunque no espero que me escriba, pero... en fin. Lo echo de menos más de lo que él quisiera, pero entiendo que necesite estar solo. Es muy difícil para mí incluso estar en mi cama, donde nos hemos amado y reído tanto, donde hemos pasado tardes enteras arrunchados con Lío, donde le he contado cosas de las que nadie tiene ni idea. A veces no puedo contener el llanto, y entre esta sensación estomacal que no me deja dormir y la tristeza, la incomodidad me resulta imposible. Pero si salgo de casa todo es peor y no puedo soportar nada, porque la sensación de vacío, de que no está conmigo, sólo agudiza mis ganas de salir de donde sea que me encuentre. 

    Lo amo... y no entiendo cómo dejé que las cosas avanzaran y me trajeran hasta acá. Sí, me había sentido mal, había deseado morirme muchas veces, pero nada se compara con la sensación de haberle hecho daño a quien más te importa. Jamás he sentido nada como esto, estas ganas de que me pase un tanque de guerra por encima si con eso sus heridas sanan. Por eso digo que es amor y que sigue importándome tanto o más que antes: no hay nada que no haría para remediarlo. 

    Si me lo pidiera, ni siquiera viajaría. Es más, creo que hasta sería capaz de retirarme de la universidad. 

    Es un camino tedioso el que tengo que recorrer, pero espero lograrlo. Espero que estos días de lágrimas y desesperación se conviertan en un recuerdo amargo que en el futuro evocaré muy de vez en cuando estando con él. 

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