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  1. I run my life or is it running me?

    domingo, 26 de octubre de 2014

    I never knew who the hell I was.

    He empezado el post con doscientos intentos de justificación a mi deseo/necesidad por un cambio. Cuando estaba en el peor momento, pesando 35 kgs. y comiendo una lata de atún y un vaso de agua al día, decidí que quería cortar mi cabello. Corto y cada vez menos abundante, fue el signo más evidente de mi desorden alimenticio. Eso fue en el 2009. Hoy, más de cinco años después, sólo lo he cortado un par de veces y justamente lo necesario, aunque he pasado del color naranja-caca al castaño claro, de ahí al negro cuervo y finalmente a mi color natural con algunas manchas de tinturas pasadas. Mi cabello, como mi cuerpo, ha sido siempre algo así como un muñequito de plastilina moldeable según las circunstancias. Y, ya que no puedo quemar toda mi ropa y regresar con un montón de cosas nuevas, cambiar drásticamente mis hábitos alimenticios o hacer una marca nueva en mi brazo tras seis meses -sí, señores, seis meses- sin un corte... ¿qué queda? Mi cabello. No pienso cortármelo, jamás, pero creo que tal vez hacerle algo loco sea apropiado. Sigo buscando ideas, pero de momento tengo en mi cabeza un verde neón o un azul pastel en las puntas o en alguna parte. 

    Y sí, es algo tonto preocuparse por una cosa tan insignificante y hasta superficial, pero de alguna forma mi cabello me representa más que yo misma. A partir de él se puede saber si me siento bien o paso por una fase de auto-descuido, y... no sé. Últimamente he llegado a la conclusión de que existo hace 19 años y siempre he tenido el mismo problema para definirme. Cuando a los 7 años me preguntaban cómo era yo, solía encontrar problemas y decir cosas como "me gustan los animales y leer", y ante la insistencia del "sí, pero ¿cómo eres?" me quedaba muda. Porque en realidad nunca he sabido quién soy. Supongo que, luego de un mar de posts hablando de mí como esto o lo otro, resultará algo confuso que confiese no tener ni idea: eso sólo ilustra cómo me siento yo. Confundida. Porque tal vez siempre he intentado encontrarme a través de los demás, siempre utilizando el patrón de opuestos: mis amigas son rellenitas así que yo tengo que ser muy delgada; mi hermana es la rubia preciosa y promiscua y eso es razón suficiente para describirme como una persona no realmente agraciada y monógama; mis amigas son vírgenes así que es natural que yo sea la que tiene sexo atrevido y sucio cada vez que puede con su novio. Eso no puede ser tan sano. Es que mientras no me di cuenta todo estaba perfecto porque estaba bien con el esquema, pero ahora no sé ni siquiera si eso tenga sentido o si sólo me estoy justificando.

    No sé si yo he sido 'yo' alguna vez, o si mi vida entera ha sido una construcción hecha a partir de la evasión de características que a la larga es un reflejo a la inversa de las mismas.

    Pero ¿cómo cambiar eso? ¿Hay algo que cambiar? ¿Se puede? 

    Lo único que tengo claro es que jamás he estado segura de ninguno de los adjetivos que la gente usa o que yo misma he usado para caracterizarme.

    Y felices seis meses a mí por estar limpia tanto tiempo. Merezco una dosis de Prozac y un buen sueño.

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