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Arrivederci, 2025
martes, 30 de diciembre de 2025
Adiós, 2025, fuiste tranquilo y litigioso… atribulado e impetuoso. No pasó nada y sin embargo pasó de todo.Por eso… te voy a extrañar, 2025. O tal vez no.Gracias a ti, soy otra. Libro otras batallas. Mis rutinas son diferentes, mis noches también. Mi hogar es otro, y eso me ha regalado la certeza de que el verdadero amor de mi vida es mi mamá. Tengo treinta años y cada vez menos amigos, y eso me da tranquilidad. Ya empecé a soñar tímidamente en italiano. Ya no me trasnocha autodefinirme. A veces soy furiosa, también serena y rosa pastel, y la mayoría del tiempo radical. Soy tantas cosas, tantas tan distintas.Soy. Una distinta después del 2025. Una agradecida por elección, porque para serlo por convicción tendría que entender, y hay mucho que todavía no entiendo, que quizá tardaré en entender, que no sé si entenderé alguna vez.Soy. Y quiero darme cuenta.Adiós, 2025.Publicado por Bittersweet Vermillion en 21:16 | 1 comentarios |
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La vida no sigue
viernes, 2 de agosto de 2024
Terminé el post pasado, hace más de dos años, diciendo “la vida sigue”, en una afirmación conclusiva y contundente que hoy me da un poco de risa. Sarcástica, pero risa.
La vida no sigue porque a la mejor amiga de mi hermanita la mató el que era su novio. No sigue porque una niña de diecinueve años murió trágicamente y dejó a su familia destrozada y a un montón de personas alrededor heridas y lastimadas.
Y definitivamente no sigue igual cuando tengo el corazón lleno de rabia y una sensación desoladora de que ninguna cantidad de “justicia” hará que lo que pasó sea justo, que se corrija, que algo esté bien.
Perdí la fe. Perdí la fe como nunca. Desde el domingo he pasado por todas las emociones, he llorado mares cuando no estoy en casa, he querido devolver el tiempo mil veces y tratar de hacer algo diferente. Pero nada puede ser diferente ya.
Al principio no dejaba de pensar en mí, en mi hermana, en la hermana de mi novio, en mis amigas, en todas las que hemos sufrido en el seno de esta sociedad machista, en las que hemos sido manipuladas o violentadas de muchas maneras, en todas las que son una estadística porque ya no pueden contar la historia. Luego sólo pensaba en ella, jovencita, sana, risueña. Y entonces únicamente quedó la rabia. La rabia profunda e infinita que me perfora el alma y me despierta las cosas más horribles que he pensado y sentido jamás. La rabia que radicaliza todas mis convicciones y termina de anclar esa desconfianza que siento desde la edad que tenía ella, la que nunca dejará de tener.
Tengo el corazón absolutamente roto. No encuentro los pedazos.
Quisiera poner a todas las niñas y jóvenes del mundo en Barbieland y cuidar que siempre estuvieran bien.
El mundo es una absoluta mierda y yo no entiendo cómo es que la vida sigue ni por qué ni de qué manera va a seguir.
La vida no sigue.
Publicado por Bittersweet Vermillion en 19:25 | 0 comentarios |
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Time, curious time; gave me no compasses, gave me no signs
viernes, 15 de abril de 2022
Otra vez me duelen las piernas después de varias semanas sin dolor y especialmente después de haber dicho quinientas veces en el día que, a pesar de la caminata de ayer, no sentía ningún dolor. Y entonces me entra una frustración que quiere volverse lágrimas, pero sin reprimirlas y con la máxima serenidad de la que soy capaz, pienso que en todo caso ya he estado aquí. Ya sé que el proceso no es lineal. ¿Y entonces?
A estas alturas no sé quiénes de nosotras quedamos por aquí, aunque para ser justas, yo tampoco es que “quede”, porque al final vengo cada muchos meses... pero no está de más que proporcione algún contexto: en el 2021, en mi país la pandemia continuaba implicando encierros y esquemas de presencialidad mixtos (mezclados con trabajo desde casa). En mi familia, la pandemia no había implicado consecuencias realmente graves hasta que alguien muy querido falleció. Así que viajé, hice varias cosas... y hacia junio de 2021 tuve que vivir provisionalmente fuera de mi casa cuando, al regresar de un viaje, mis papás y mi hermana tenían COVID. Volví a mi casa como en agosto de 2021, volví a viajar... varias cosas cambiaron, pero nada tan grave. La vida seguía.
Hasta que, hacia finales de septiembre de 2021 y comienzos de octubre del mismo año, algo pasó.
Un día (miércoles) volví a entrenar después de algunas semanas sin hacerlo y quedé exageradamente agotada, pero a los dos días (viernes) volví a entrenar. Y al día siguiente (sábado) tuve unos calambres insoportables en las piernas, que atribuí al ejercicio. Al día siguiente (domingo), misteriosamente ya no me dolía nada.Pero el lunes volvieron los calambres y los dolores y luego ya no querían irse. No me podía mover. Mis piernas dolían de una forma tan insoportable que no era capaz de subir un escalón. Y para colmo, empezó a dolerme el abdomen. Tuve que recibir varias inyecciones para el dolor, me hicieron tantos exámenes de sangre que en enero de 2022 todavía bromeaba con que parecía un pavo de navidad de tantos pinchazos, varias noches sentí tanto dolor que pensé que no iba a sobrevivir y mentalmente (y en el corazón) me despedí de todos los que amo. Despertaba absolutamente empapada en sudor y con la certeza de haber tenido fiebre durante muchas noches seguidas. El primer diagnóstico fue COVID, pero con una prueba negativa. El segundo diagnóstico fue una infección urinaria y tenía sentido, pero los resultados no eran alarmantes. Los médicos no entendían y tampoco le daban importancia a los calambres, aunque yo les decía que sentía calambres las 24 horas del día, que me dormía del cansancio porque si fuera por el dolor no dormía nunca, que era una sensación insoportable.No les puedo explicar lo que sentía. Me dolía coger el teléfono para chatear, me dolía caminar, no podía comer (si desayunaba, sabía que sería la única comida del día porque mi estómago no era capaz de mantener nada dentro). Pensé que era una enfermedad autoimmune porque en mi familia materna hay diagnósticos como el lupus. Pensé que era cáncer (y a veces todavía se me cruza esa idea por la cabeza). Pensé que tenía fibromialgia. Pensé que estaba loca y me estaba inventando todo. Pensé que la vida seguía pero yo no entendía cómo, si yo no podía ni moverme.Finalmente di con el médico apropiado, resultó que tenía cálculos en la vesícula y ahí estaba el dolor abdominal... pero ese hallazgo era incidental, y aunque efectivamente había que operar, nadie entendía aún los calambres en las piernas y el hormigueo en la pierna y el pie derecho que se me quedó desde entonces. Entonces fui al neurólogo porque oh, sorpresa, los calambres y el hormigueo debieron haberlos visto un neurólogo, en vez de ponerme hidromorfona para el dolor en la clínica de pacotilla en la que estuve.Me hicieron más exámenes dolorosos... y en últimas el diagnóstico fue una de dos alternativas: un Guillain-Barré frustrado que sólo llegó a mis piernas, o en todo caso una polineuropatía. O sea, daño nervioso. Y el reumatólogo opinó que posiblemente me había dado COVID (teoría que luego sería confirmada por los exámenes de sangre que debieron haberme hecho desde el principio), y que ese era el origen de todo. Aunque también podía ser la vacuna contra el COVID que me apliqué. O el tatuaje que me hice en junio de 2021. O una perforación, una cirugía... podía ser cualquier cosa.Pero llegó diciembre de 2021 y yo estaba aburrida de estar en cama, de limitarme. Vinieron mi cumpleaños, las fiestas de fin de año y las ganas de no perderme mi propia vida por el dolor. A sabiendas de mis propios dolores y a veces desafiando mis límites, conduje 5 horas para viajar a otra ciudad a celebrar el grado de uno de nuestros amigos, bailé hasta no poder más en todas las fiestas a las que pude ir, y aunque pasaba noches agotada y adolorida, viví. Porque la vida seguía. Tuve un cumpleaños muy feliz, recuperándome, con la certeza de que mi salud iba mejorando, con la alegría decembrina. Estuve rodeada de amor. Adolorida y lo más pesada que he estado jamás, pero feliz.Y en enero de 2022 me despedí de mi vesícula, seguí los tratamientos... y el dolor y los calambres eran cada vez menos. Desde febrero o marzo he podido salir, caminar, valerme de este cuerpo para un montón de cosas... y siempre pienso en la fortuna que es haber vuelto a moverme. Poder hacer un montón de cosas. Cada vez que me siento “gorda”, incomoda con mi cuerpo o infeliz, recuerdo esos días en que no podía ni estar de pie y sin embargo me paraba en el espejo antes de ducharme y, desnuda, pensaba en lo desagradecida que fui con mi cuerpo por estupideces y detalles, aunque me servía, se movía, hacía todo lo que yo quisiera hacer.El proceso, como dije, no ha sido lineal. Hay días de dolor. Hay días en que ni me acuerdo tanto. Y hay días, como hoy, en que pienso que todo ha quedado atrás, hasta que de repente vuelven los dolores que creía superados y a los que recuerdo con amargura... y vengo aquí para sacar esa frustración. Para dejar por escrito lo raro que es esto y también lo enriquecedor que ha sido.Para contarles que trato de vivir mi vida desde el agradecimiento, aunque a veces no sea sencillo.Es hora de dormir y espero que los dolores se vayan. Que no se quieran quedar. que sepan que sólo sin bienvenidos un poquito.Que sepan que la vida sigue y que yo también seguiré, como ya he hecho antes.La vida sigue.Publicado por Bittersweet Vermillion en 20:23 | 1 comentarios |
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Now let’s talk about the important things nobody talks about. Not weight-related. Just the important things nobody talks about.
lunes, 27 de septiembre de 2021
Nunca hablamos de las cosas que importan, y creo que es porque no sabemos que eran importantes hasta que se ciernen sobre nosotros con gravedad. Tengo la noción de que la gente a mi alrededor necesita y merece más amor de mi parte, más cariño, más amabilidad. Y sin embargo no siempre me sale. Casi nunca, de hecho. Eso pesa porque soy consciente de que algún día eso se me hará importante, y seguramente será muy tarde.
Pero es que no hablar de las cosas que importan es una costumbre, y es que las cosas que importan son incómodas, nos hacen revolvernos en la silla o buscar adjetivos suaves o políticamente correctos para describirlas.
Y si a veces tengo una noción vaga de las cosas que importan hacia afuera, sin lugar a dudas no tengo ni idea de las cosas que importan hacia adentro. Me he perdido siempre en los laberintos de las cosas irrelevantes, en las discusiones superfluas, en los momentos pasajeros. Creo que construyo algo dentro de mí pero no sé qué es, y de repente llegan las avalanchas de las cosas que no entiendo, y resulta que construí castillos de arena, muchos castillos de arena que se deshacen con las olas de un mar que a veces es calma y a veces viene por culpa de un huracán.
He sido maestra en artes que todavía no logro aprender, he dado consejos hundiéndome en las arenas movedizas de mi propia incertidumbre y de mi insoportable indecisión. He sonreído y reído a carcajadas para horas después sentir miedo de estar sola.
Traté de meditar, de escribir (sin mucho juicio) en un diario, de dejar de procrastinar. Vi mil doscientas charlas motivacionales para ver si encontraba el consejo que me ayudaría, la pista que me cambiaría la vida.
Pero me perdí. Y ya no se me ocurre nada diferente al psiquiatra y las pastillas estabilizadoras de ánimo o la sangre, o la sangre y después las pastillas, o al psiquiatra y ser lo suficientemente honesta para decir que me saben a mierda la meditación, las mandalas, el skincare y todo lo demás que no sea hundirme en mi cama o que me saquen de aquí con una grúa.
La fuerza se me ha ido quedando en estar viva y ya no sé cómo hacer algo más. Nunca hablamos de las cosas que importan y yo creo que ya no importan más. Esto va a volver a empezar.
Publicado por Bittersweet Vermillion en 18:46 | 0 comentarios |
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9 p.m. Estoy preparando la cena. Me tomo una selfie rápida en el espejo para mandar por WhatsApp porque no he tenido tiempo de chatear, pero quiero que sepan que ya llegué a casa.
Y en la foto se nota que tengo algunos kilos más que hace seis meses, que hace un año. Hace un año me estaba tomando una selfie en el espejo, con el abdomen marcado, usando lencería. Hoy el abdomen no tiene las mismas marquitas y peso más. Ocupo más espacio.
Decir que no pienso en eso sería una hipocresía absoluta. A veces estoy haciendo cualquier cosa y de repente soy consciente de que estoy más grande. Me pongo la ropa y me queda más ajustada. Toda yo estoy más pesada.
Mentiría si dijera que no me molesta nunca. Que siempre pienso que subir de peso es algo feliz. Que no tengo miedo a perder por completo el control sobre mi cuerpo.
Pero resulta que esto es la vida, un vaivén, un peso que fluctúa, un cuerpo que a veces se hace más pequeño y otras se ensancha. La vida es este momento.
No se detiene porque yo cuente unos kilos más. Diez más que hace cuatro años. Cinco más que hace un año.
Y probablemente dentro de cinco años voy a ver la selfie rápida que me tomé hoy y sienta que estaba linda, que no debía haberme sentido mal…
porque siempre es así.
Publicado por Bittersweet Vermillion en 18:06 | 0 comentarios |
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2021 – what is this?
sábado, 17 de julio de 2021
Quisiera decir que no he escrito porque nunca he estado tan feliz como ahora, pero por supuesto que no voy a poder decir eso. De todas formas… estamos atravesando los (espero) tiempos finales de una pandemia, así que eso no significa mucho.Esta pandemia nos ha arrebatado tantas cosas, tantas personas… personas que amamos o que quisimos mucho aún sin conocerlas bien… se ha llevado costumbres, posibilidades, ganas de hacer cosas. Pero también nos ha sumado algunas. A mí, entre otras, kilos… y simultáneamente la conciencia de que con tantas pérdidas, ganar peso es lo de menos.Pero además hay cosas que contar:1. Soy una mujer tatuada (ya van dos) y vacunada contra el COVID-19.2. Llevo un año yendo y viniendo de la casa de mis padres, viviendo sola por temporadas corticas, acompañada por momentos también.3. Atravieso peor episodio de acné de mi vida, aunque para ser justa, me llevó al diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico que quizá me hubieran detectado más temprano si hubiera cuidado antes mi salud sexual y reproductiva. En todo caso, estoy tranquila, “controlándolo”.4. Cambios, cambios, cambios. La vida nos lanza cambios como en un videojuego en que te arrojan cosas y tienes que esquivarlas o manejarlas. A veces tengo súper claro cómo. A veces sólo aprieto todos los botones del control al tiempo.5. En enero tuve un período depresivo gravísimo. Creo que siendo julio, todavía tengo rezagos de esas difíciles semanas en que luché con uñas y dientes por mi vida, de una forma que quizá nunca podré explicarle a nadie. ¿Cómo pongo en palabras que la energía sólo me alcanzaba para sobrevivir? ¿De dónde saco la prosa para explicar que no me atrevería a atentar contra mi vida pero al mismo tiempo no la deseaba? ¿Cómo explico el abrir los ojos todas las mañanas, sabiendo que todo en mi vida estaba bien, y sin embargo deseando no haber despertado, presa no de una tristeza suprema sino repleta de vacío? ¿La culpa por ser tan desagradecida con la vida? ¿Cómo relatar el café con el que empecé a ver la luz?En fin… aquí estoy. Estamos bien. El corazón se ha roto un poquito aquí y allá durante esta pandemia, el ego también se ha quebrado y reconstruido varías veces, la rutina agota y los giros sutilmente bruscos de la vida también son difíciles de sortear por momentos… pero aquí estoy. Con varios kilos más, con mi familia casi completa, saliendo con un tipo que creo que vale la pena… y bueno, estamos bien.Y sin embargo, a veces no puedo dejar de preguntarme… ¿qué p*tas es todo esto?Publicado por Bittersweet Vermillion en 22:40 | 2 comentarios |
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Route map.
sábado, 17 de octubre de 2020
“Estás en tu mejor momento”, me dijo por teléfono alguien que no me ve hace más de un año, y me pregunto... ¿es así como se ve? ¿Qué significa eso? Am I overthinking again?Extraño los tiempos más simples porque ser una adulta funcional y al tiempo atravesar en silencio períodos depresivos es bastante difícil.Y con ‘en silencio’ no quiero decir ‘contándole a una o dos personas y ya’, no. Quiero decir ‘en soledad’.Las razones son varias. Orgullo. Vergüenza. Evitación. En fin...Me urge una hoja de ruta.Publicado por Bittersweet Vermillion en 0:37 | 2 comentarios |
