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  1. Give me reason, but don't give me choice...

    miércoles, 17 de julio de 2013

    ‘Cause I’ll just make the same mistakes again.

    Pasé la semana anterior con mi prima, viendo películas todo el tiempo y demás. Se fue el viernes. Hoy estoy tranquila. Iba a ver a mis amigas, pero desperté muy tarde, así que... después iré a dormir a casa de una de mis primas maternas. La que estuvo en casa la semana pasada también estará, así que se supone que será divertido. De hecho, las películas hasta tarde y esas cosas son interesantes, pero allí nunca duermo bien y la comida no es demasiado llamativa, no como en casa, así que no me provoca quedarme mucho.

    Aprobé francés con una nota excelente. La profesora me envió un mail felicitándome y alentándome a continuar estudiándolo. Luego de superar la posibilidad de que el inicio fuese un fracaso estrepitoso, asumo que las notas no volverán a importar, pero quién sabe si el tiempo me dé. No sé. Reprobé el último examen del semestre, ese al que no fui por miedo, pero no me siento especialmente mal. He estado leyendo más de lo usual y me siento mucho más relajada. Vuelvo a la universidad el lunes... y odio la idea. Aparte de eso no tengo más por contar.

    Un abrazo.



  2. No one notices.

    lunes, 8 de julio de 2013

    El fin de semana lo pasé muy bien. Mis amigas estuvieron en casa, bebimos, jugamos un poco, pusimos canciones de películas viejas como High School Musical y demás, e hicimos el ridículo haciendo mímicas y bailándolas. Bebí muchísimo, pero no se me subió a la cabeza, no sé por qué. Aunque en determinado momento estuve ‘contenta’ y pensé que me embriagaría, no pasó de ahí y estuve toda la noche intentando perder un poco el control, pero no lo conseguí. Hubo charlas subidas de tono, chistes estúpidos y muchas anécdotas en común, y estuvimos toda la madrugada sentadas en la sala de mi apartamento. Vimos amanecer juntas y demás, y a eso de las 6:30 am. cada una se fue a su casa. Mi familia dormía, así que recogí el desorden, tiré las botellas a la basura, lavé los platos sucios y saqué a Lío a hacer pipí antes de acostarme a las 7 am. Me despertaron a para desayunar, pero no tuve fuerzas para levantarme de la cama, así que sólo me levanté a la hora del almuerzo porque el hambre me estaba volviendo loca. Qué raro, ¿no? Desperté con un labio reventado que aún me sangra ocasionalmente y muy, muy sensible. Tenía ganas de llorar por absolutamente cualquier cosa. Un compañero de la universidad me escribió por WhatsApp que estaba preocupado por mí, que si estaba viva. Al principio le respondí todo muy borde, con monosílabos... pero bueno, acabé siendo amable, aunque claramente no iba a decirle gran cosa. 

    Lío pasó una pésima noche el sábado por causa del asunto de mis amigas en casa, así que lo noté un poco enfermo y me fui a la cama con él. Hasta que le dio sueño no me dejó dormir realmente, se mueve demasiado y le gusta acostarse encima de mis extremidades, así que entre intentar acomodarnos y quitármelo de encima se nos pasó fácilmente una hora, pero al final se portó bien y descansó. Hoy fui a clase de francés, presenté el simulacro de examen final –que es mañana–, y todo estuvo bien. No sé, en medio de todo fui superando las cositas desagradables del principio con el paso del tiempo y de las notas, y pude relajarme un poco. No estoy demasiado tensa. 

    Nadie ha notado la herida del viernes porque, aunque está bastante sobre la muñeca, siempre llevo un reloj y un par de pulseritas, así que me cuido de que se note sin cubrirla o aplicarme maquillaje.


    Justo ahora sólo estoy cansada y quiero dormir.

    Un abrazo.

  3. La muñeca de mi brazo izquierdo está roja, me escuece y la piel alrededor del corte que recién me hice está algo hinchada. Tenía dos semanas, tres, no sé, sin hacerme daño, y de nuevo estoy en cero. Ya no hay lugares. Ayer me quité la ropa y, de no ser por el calentón en el que estaba, seguramente me habría dado asco ver mis piernas y mi cadera marcadas. Ahora sólo siento vergüenza. Hace un rato no hubo un detonante específico, no podría decir que lo que pasó fue esto o que sentí esto otro, sólo se acumularon mi sensibilidad del día, mi vacío existencial y la visita de mi hermana –en cuya presencia pierdo toda capacidad de movimiento y, cómo no, cualquier tipo de encanto porque claro, es mi hermana de quien estamos hablando, la rubia preciosa junto a la cual no existe absolutamente nadie más–. Hoy, a esta hora, me siento tan sola como no me había sentido en meses. ¿Les pasó alguna vez que sintieron ganas de llamar a alguien por teléfono y decirle lo desdichadas, lo solas que están? ¿Se arrepintieron porque pensaron que cualquiera de los nombres en la lista de contactos del teléfono seguramente tendría cosas infinitamente mejores que hacer que escucharlas? Claro, una o dos responderían… la cuestión es quién lo haría sin asustarse o enfadarse. Uno concluye que es mejor dejarlo todo como está, porque al fin y al cabo todos estos bajones y estos nudos en la garganta son una falsa alarma, siempre una falsa alarma, otro recordatorio de que llevamos años diciendo que no podemos aguantar más… pero lo hacemos. Y aquí estamos. Sé que tengo un problema, pero no se cuál y no quiero investigarlo por mi cuenta, porque sé que hay cosas que, aunque no se quiera, resultan figuras sugestivas. Sé que tengo un problema, pero lo mejor es no abrir la boca. Quizá todos nos sentimos muy cómodos con la calma aparente y la idea de problema superado que parece haber en mí, así que... visto de refilón podría decirse que no hay motivos reales para cambiarlo. 

    Las clases de francés han ido relativamente bien. Las notas de los exámenes en la universidad no fueron tan buenas como las primeras, pero tampoco fueron malas. He leído mucho, dejé de dormir tanto y justo ahora estoy muy cansada. No sé si las cosas mejoren, no sé si yo mejore, no sé si esta mierda mejore. No sé nada.

    Quería decirle a alguien que estoy mal, y ya lo hice. No hay nada más. La podredumbre de un alma humana, vamos.