Este blog debe dejar de existir. Durante este semestre mi vida ha cambiado drásticamente, y absolutamente nada de lo que hay aquí debe ser recordado. Nada vale la pena, no quiero saber de nada más.
Habrá otro, libre de desórdenes alimenticios pero seguramente plagado de tristeza durante algún tiempo. Luego, ya veremos. Así que esperaré 15 días: si alguna de ustedes quiere, le diré dónde leerme. Si no, antes de borrar este blog o dejar de escribir, no sé qué haré, debo desearles buen viento y buena mar para todas, y expresar mi más sincero agradecimiento por tomarse el trabajo de leerme y estar conmigo aún en la distancia cuando hubo glorias y cuando hubo tristezas.
Quizá alguna se pregunte por el motivo del fin. Se trata de que quien escribía aquí está profundamente dormida dentro de mí, y no sé si volverá a despertar. Esa persona que ustedes vieron convertirse en mujer ha sido rota, desmadejada, hecha doscientos mil pedazos más de una vez en estos últimos meses. Así que quisiera dejarla descansar.