as I turn and meet the power.
No he escrito en más de veinte días. En el tiempo libre me sentía invadida por la pereza, y cuando no era así... no encontraba las palabras necesarias.
No he escrito en más de veinte días. En el tiempo libre me sentía invadida por la pereza, y cuando no era así... no encontraba las palabras necesarias.
Al llegar a casa todo estuvo perfecto: me sentía cómoda, aunque los primeros días estuve algo enferma y la casa era un caos total. Al final todo volvió a la normalidad. Hace una semana fue mi primer día en la universidad. El lugar está bien, pero recientemente he albergado una cantidad exorbitante de dudas respecto a mi carrera. Creo que, si estudiara Literatura, sería mucho más feliz. Me sentiría más libre y... vamos, sería feliz. Pues cámbiate de carrera y haz lo que consideres, me van a decir, pero es que no puedo pensar sólo en mí. Hay un millar de factores que indican que me quede estudiando Derecho, que me calle y me conforme, que me esfuerce por ser la mejor y todo estará bien. Que hay tiempo. No quiero discutir esto porque sé que me estoy equivocando, y quisiera con todas mis fuerzas dedicar el resto de mi vida a respirar entre libros, entre lo que amo, pero sólo me queda darlo todo de mí y organizarme de manera tal que me quede tiempo para escaparme un rato a alguna atmósfera imaginaria. No abandonaré al principio y ya lo he decidido. ¿Que cómo me siento? Creo que es claro que no del todo bien, pero no es el fin del mundo y, si las letras de verdad son lo mío, encontraré la forma de vivir en ellas de una u otra forma.
Hoy he ido de compras. Tuve que pedir una talla más: no me cabía el culo —literalmente— en la talla usual, pero mi ninfómana interior le dijo a la anoréxica que se callara, que me veía increíble y que disfrutara esas nalgas. La ninfómana siempre es más divertida, así que es bueno que domine en esos momentos. Igual los jeans no son lo importante. Siempre he dicho que la ropa engaña, y en mi caso los efectos tienden a ser fantásticos. Me he dado tantísimo asco al quitármelo todo hace un rato, me han repugnado tanto las marcas y mis piernas anchas, que he preferido ignorarme. Darme un golpe mental, amarrarme, porque tengo hambre, estoy agotada y quiero comer, necesito comer y sentirme enérgica... aunque sienta una necesidad algo vaga de ayunar un día entero. Va a ser difícil estudiando y agradezco no poder ayunar abiertamente porque sé que no debo, sin importar si me siento grande y patosa, poco ágil, atascada, fea, y me gustaría poder hacer algo para menguar un poco la sensación. No me gusto, sí, pero soy consciente de que esto va a pasar en un par de días y estaré bien. Y volverá, pero me ocuparé de ello entonces.
Estoy cansadísima. Toda la semana he madrugado, y a partir del lunes tengo clase de siete de la mañana prácticamente todos los días. Me da tristeza sólo imaginar la perspectiva, con lo mucho que odio madrugar.
Buenas noches.