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  1. PST or PTSD?

    lunes, 2 de julio de 2018

    Quiero empezar esta entrada diciéndole a mi ex, si por alguna razón se suscribió alguna vez para recibir un correo electrónico cada que yo publicara algo y viene por aquí, que deje de leerme. A él no le interesa y a mí menos. We're done y si uso este espacio es porque es mi lugar, así que por favor, cierra la ventanita. Gracias.

    Ahora procedo.

    Puede que lo que desate esta verborrea que nace de estos dedos que esconden una ansiedad dramática es únicamente que justo hoy me vino la regla, y probablemente mi inquietud del día sea únicamente hormonal, pero en fin. Tengo veintidós años, un trabajo que me gusta y la gente a mi alrededor está en perfecta salud y me dispensa amor. ¿Qué me pasa entonces? ¿Qué demoníaca razón me hace tener tanto miedo que quiero abortar absolutamente todo lo bueno que está pasando en mi vida, retirarme, únicamente porque estoy asustada? ¿Y de qué mala forma procesé algo de lo que tenía que procesar, para que al final esté pensando que hablar de esto es una debilidad y no al revés? 

    Pues bien, no tengo respuesta para ninguna de las dos preguntas. Siento que mi comportamiento y la energía negra que cargo desde, digamos, anoche, empieza a arruinar no sólo mi percepción de las cosas sino también mi forma de actuar frente a ellas. No estoy paralizada porque jamás me paralizo, pero cuando estas cosas pasan empiezo a caminar más despacio y a sobredimensionar cada una de las cosas que hay en el panorama. 

    Tengo miedo a fallar y al abandono. Y, sin embargo, mil veces he salido adelante con mis proyectos y jamás he muerto en soledad. Parezco totalmente incapaz de tolerar la frustración y la falta de compañía, pero a pesar de ello la he cagado y des-cagado mil veces con mis planes, y me he llevado a mí misma de la mano a través de las noches más oscuras. Entonces ¿por qué estoy asustada? ¿Por qué lloro, lloro y lloro? ¿Por qué necesito que me abracen aunque no soy capaz de decirle a nadie que me encuentro en este estado? 

    Tampoco lo sé. Mucho menos sé por qué estoy ahogándome en ideas terribles de pronósticos fatales en todos los aspectos de mi vida que no dependen exclusivamente de mí, por qué me siento como atrapada, por qué, de nuevo, quiero renunciar únicamente porque algo dentro de mí no quiere saber si todas esas cosas terminan bien o acaban mal

    ¡Y entonces me provoca golpearme a ver si reacciono! A lo largo de mi vida he superado los días de soporífera incertidumbre, he seguido viviendo aunque no tuviera ganas de hacerlo, he elaborado documentos y estudiado para exámenes en hospitales y a través del llanto, he seguido viviendo aún a pesar de que mi tarea más difícil fuese cuidarme a mí misma... he ido a varios tipos de infierno y de todos he regresado. ¿Y ahora tengo miedo?

    Soy increíblemente fuerte pero a la vez soy espantosamente débil. 

    Y, aún así, tengo claro que mi única misión, en últimas, es cuidarme de hacerme daño. Todo muy racional. No siempre tan fácil como se lee. 

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