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  1. Perspective.

    domingo, 23 de febrero de 2014

    El inicio de la universidad no ha estado mal, las cosas en casa varían entre el límite de lo soportable y la tranquilidad absoluta, y nada parece resultar demasiado abrumador. Las últimas dos semanas he discutido con mi chico en dos ocasiones, pero la última fue una suerte de réplica más fuerte. Valoro muchísimo el hecho de que seamos lo suficientemente conscientes de nosotros como relación para que alguno se deje llevar por el impulso de levantarse y dejar al otro hablando solo. Sin embargo, quiero comentar un poco el motivo fundamental del segundo episodio porque sé que, a pesar de que lo hablamos y todo está aclarado, las perspectivas son diferentes.

    Él trabaja los fines de semana en un restaurante. Con cierta frecuencia se van algunas de las personas que trabajan con él y entra gente nueva. Con la misma frecuencia hay mujeres nuevas en su ámbito laboral, lo que no suele disgustarme realmente... hasta ahora. La cosa es así: llega una chica que no come, tiene algunos problemas, él le pregunta por qué no come y ella le responde que tiene miedo a engordar. Aquí quiero hacer un paréntesis para resaltar lo obvio que resulta el elemento 'atención', porque ¿cómo le dices eso a alguien que apenas conoces? En fin, él sale, le compra un postre muy rico y la hace comérselo. La insistencia de él en que comiese, para mí, evidentemente, la hizo sentir increíblemente querida y especial. No sólo me molestó el hecho de que tuviera un detalle con ella porque hacía días que no tenía uno conmigo, sino el hecho de que es una mujer con posibles desórdenes alimenticios que hace que yo sienta que no sólo pretende usurpar mi lugar en la vida de él, sino que también compite conmigo indirectamente en cuanto a eso que siento tan parte de mí, es decir, la comida. Él dijo en principio que lo que ella le inspiraba era algo parecido a la lástima, pero no se escuchó cuando la mencionó, no tuvo en cuenta ese tono extraño en su voz que sólo detecto cuando tiene demasiado interés en algo. Sé que no fue consciente de ello, y le creo cuando dice que ni siquiera se le pasó por la cabeza lo que pudiera darle a entender teniendo tal detalle, pero yo le explicaba que lo relevante no es la poca importancia que él le dé al hecho, sino lo que significó para ella: un compañero le lleva comida, espera a que se la acabe porque ella recién le dijo que hacía cosa de dos meses no probaba un dulce y él decide que ella rompa con el asunto, ella come, le agradece, y en últimas estoy segura piensa que, aunque él tiene novia, está interesado en ella puede que no física pero sí emocionalmente y en su bienestar, y su pareja que, por cierto, debe ser gorda en su cabeza no representa ningún obstáculo porque ¿entonces por qué se preocupa él por ella?
    Ahora, ¿qué tan prudente de su parte es ponerle atención a una mujer con una clara tendencia a los desórdenes alimenticios cuando sabe perfectamente que yo intento recuperarme? No puedo ser la única persona con un larguísimo historial de desórdenes de este tipo que reciba un 'las flacas están mejor' como mensaje subliminal después de una situación similar. Ahora no puedo pensar que sea una competencia física, a menos que me haya mentido durante cinco años y de verdad prefiera a las mujeres esqueléticas, pero sí puede ser una suerte de carrera emocional: yo no suelo ser tierna, ni dulce, ni inocente, y fueron esas tres cosas las que él más resaltó de ella. Puede que él no la vea como 'la otra', y hoy me siento medianamente tranquila aunque sé que en este preciso instante pueden estar hablando y haciendo cualquier cosa, pero eso no significa que la amenaza deje de existir por completo. Quizá a veces le parece que en mí encuentra todo lo que necesita, pero tal vez a veces quisiera algo más y en esos momentos es posible que mis esfuerzos no parezcan ni de lejos suficientes.

    Subí un par de kilos más, y eso hace que me sienta aún más amenazada. No tiene nada que ver con quien soy ahora, sino con la persona que era cuando él y yo nos conocimos: coincidimos en un chat, empecé a enamorarme de él, me asusté y, en el intento por que se alejara, le conté que tenía problemas y que mi obsesión nunca me dejaría amarlo completamente. Estaba equivocada, por supuesto, pero el punto es que él siguió conmigo durante los años que estaba flaca y demacrada, así que ¿qué me garantiza realmente que las ganas de ayudarla a ella porque le parece que yo ya estoy muy bien no van a desembocar en un desplazamiento total? 

    De todas formas, lo hablamos y en medio de la última discusión, creo que la más fuerte de las pocas que hemos tenido, lo aclaramos y me aseguró que no tenía por qué sentirme amenazada. Confío en él, pero sé que hay más de una situación que ni él ni yo podremos controlar, así que sólo con el tiempo nos daremos cuenta de si soy yo o es la flaca.

    Retomando, me pesé hace unos días y estoy en 50,5 kgs., mi peso más alto. Sin embargo, es curiosa la forma en que gracias al fuerte entrenamiento crossfit una hora 4 días a la semana mi cuerpo ha empezado a verse realmente bien a pesar de que el número no me hace sentir muy cómoda. Me siento menos inhibida y disfruto más del sexo, mis piernas se han ido tonificando y mi abdomen está cada vez más plano y marcado, así que no tengo ningún problema con quitarme la ropa ni con verme al espejo. Es bastante tranquilizador poder disfrutar de mi cuerpo sin inconvenientes, no sólo en la cama, sino también con la ropa que uso.

    El viernes estuve en un parque de diversiones de mi ciudad con mi chico y una pareja de amigos, gané un perro en uno de esos jueguitos de destreza, estuvimos en el golfito... vamos, lo pasamos muy bien en general. Ayer entrené por la mañana como todos los sábados, y después estuve en casa de una amiga, en una pseudo-fiesta en la que bebí, comí y bailé delicioso. Esta es la mejor foto de la noche.


    Es un poco graciosa porque tenía un cóctel en una mano y aguardiente en la otra, e iba caminando hacia mi asiento cuando mi amiga gritó "¡foto!", y yo decidí no posar. La gente convino en que no parezco yo, pero me gusta porque refleja perfectamente cómo han ido menguando los resquicios de amargura en mi trato con las personas cercanas amigos y demás. Hace un par de años ni siquiera me habría dejado tomar una foto semejante.
    Esta mañana fui a jugar paintball, pero no conocía prácticamente a nadie y no me divertí tanto como cuando juego con mis amigas, así que no puedo decir que haya sido muy memorable.

    En fin, mi vida no ha sido taaaaaan divertida últimamente, pero cada segundo me ha enseñado cosas. Hoy me siento muy tranquila, y contrario a las veces anteriores ha estado muy bien que se me ocurriese escribir.

  2. 3 comentarios:

    1. Alice Blue dijo...

      Estás tan madura, tan mujer, aunque aún tienes problemas, pensamientos extraños como todos, estás hermosa, te veo increíble y me siento muy orgullosa y feliz de eso.

    2. Anónimo dijo...

      Hola, señorita. Me encanta cómo redactás las cosas, es un poco difícil encontrar alguien que aprecie la escritura y la forma en que una se expresa, posees un lenguaje muy rico. Te felicito mucho. :)

      De más está decir que te sigo, jeje. Me alegra que te estés recuperando de una enfermedad tan difícil de enfrentar. Tenés muchas razones para sentirte llena de seguridad, te ves hermosa.

      Un besote. Lynn.


    3. suspiro dijo...

      eres muy linda yo creo que lo que hizo tu novio fue solo por ingenuidad algunos son asi asi que atenta!!
      me gusta el peso en el que estas que no daria por estar así
      ..
      un beso

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