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  1. Great way to start.

    sábado, 1 de febrero de 2014

    Llevo varias semanas sin escribir, y justo se me ocurre hacerlo ahora, cuando menos tiempo tengo. Pero en fin, estoy muy contenta por regresar y ver que a todas les está yendo bien. Ojalá la energía con la que se empieza el año se prolongue hasta el siguiente.

    Por mi cumpleaños, el 18 de diciembre, salí a comer con mis papás y después a un bar con un par de amigas, las dueñas de la perrita de la que mi perro está enamorado estoy convencida de ello.  Dos días más tarde dimos una fiesta. Me dieron algunos regalos y vino más gente de la que yo pensaba que vendría, así que estuvo muy bien. Había una piñata, sorpresas para los invitados y demás, y lo divertido del contraste de las cositas infantiles con la mayoría de edad fue que pusimos condones en todas partes para que la gente se llevara. Lo pasé muy, muy bien. 
    Un par de días después viajé con mi familia a una finca en un lugar alejadísimo de mi ciudad y de toda civilización, un sitio donde ni la gente ni la señal del teléfono. Un paraíso, vamos. Una semana más tarde llegó mi novio a la finca, y bueno, de nuevo todo fue bastante lindo. Allá hay caballos, que me fascinan, así que me divertí mucho. La primera semana despertaba y hacía un poco de ejercicio o iba a correr por ahí, pero me lastimé un tendón corriendo y descansé la semana siguiente. 
    Regresamos y el golpe con la realidad fue terrible. Estuve cosa de una semana llorando todo el tiempo porque no quería estar aquí, porque todo se me hacía pequeño. Fue un poco molesto porque, en comparación con las últimas vacaciones, esas de las que no hallaba la hora de volver a mi ciudad, esta vez todo fue realmente increíble y me sentía muy bien. Sin embargo, al final me acostumbré.
    Hace una semana empezaron las clases de nuevo y arreglé todo de forma que me quedase tiempo para entrenar por las tardes, al salir. El entrenamiento es una de las mejores cosas de estos últimos meses porque he dejado de sentirme muy mal con mi cuerpo para empezar a trabajar por él. De a poco se me va marcando el abdomen, me siento más fuerte, mis piernas tienen una forma más atlética... y todo eso repercute en mi confianza. Incluso el sexo se ha convertido en algo mucho más placentero desde que no sólo está eso de gustarle a otro, sino también a mí misma.

    Estos días no he tomado Prozac. Mi estado de ánimo se encontraba estable hasta ayer, cuando encima discutí con mi chico, quien, entre otras cosas, está cansándose de que ciertas cosas dependan tanto de mi estado de ánimo. No lo dice a menudo, pero yo lo siento. La languidez de un abrazo, la paciencia menguante... son cosas que se perciben. Tenía semanas estando demasiado bien, y entonces todo iba perfecto con él. Pero de repente, cuando me quiebro y vuelvo a detestarme ocasionalmente, empiezo a sentir que voy quedándome sola. Es complicado, porque no quiero hartarlo, pero a veces no puedo controlar lo que siento y la forma en que lo exteriorizo. En fin, supongo que también es una cuestión de costumbre. No puedo esperar que me salve todo el tiempo.

    Quería actualizar, pero me salté una infinidad de detalles porque estoy muy corta de tiempo, así que... en fin. Un abrazo a todas. Espero que nos siga yendo tan bien como quisimos empezar :)

  2. 1 comentarios:

    1. Anónimo dijo...

      Tanto tiempo!! Primero: me alegra mucho lo bien que la pasaste. Eso de la finca, los caballos... Casi puedo oler ese aire, en serio. Qué maravilloso. Es lo que más me gusta en el mundo, esa vida, esos lugares; pero viviendo en una ciudad como en la que estoy es imposible cualquier intento de sentir la naturaleza.

      Noto que estás más madura, no sé, hay algo en lo que escribiste y expresaste que denota una fuerza nueva y prometedora :)

      PD: yo también para los 18 hice una piñata con condones. No sabés los chicos cómo se arrojaron al suelo para llevarse varios puñados jajaja.

      Un beso grande.

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