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  1. De a poco fui perdiendo la motivación para el gimnasio, no por perezosa, sino porque tengo mucho por estudiar -de nuevo vienen los exámenes en veinte días- y debo estar preparada. Ayer salí de la universidad e iba a entrenar, pero empecé a sentirme muy mal. Cuando llegué a casa, no podía ni respirar: temblaba y me dolía muchísimo la cabeza y también un poco el resto del cuerpo. Estaba increíblemente fastidiada y adolorida, y no podía dejar de llorar. Pasé una noche terrible, tenía unas ganas horribles de vomitar, pero en vista de que no salía nada y yo sentía el peso en el estómago, lo induje. Hoy dormí todo el día y cuando me sentí un poco mejor me duché, lavé mi cabello y comí. No pude con todo. Me apliqué una crema analgésica y para la inflamación en la espalda, que me duele muchísimo, y sigo queriendo vomitar. Es terrible porque cuando vomito sin quererlo siento que me ahogo, que no tengo control. Me duele todo el cuerpo, tenía un calambre en el brazo izquierdo y otro en la pierna izquierda, y Dios, ni siquiera aquella vez hace no mucho que acabé en Urgencias con mi novio y mi mamá me sentía tan mal. Mis compañeros de universidad y una amiga que recientemente se ha vuelto demasiado cercana han estado, si no preocupados por mí, por lo menos preguntando con frecuencia cómo sigo. Mañana tendré que volver a estudiar, supongo, aunque quizá ese aspecto de mi vida también me tiene un poco jodida: he estado un poquito obsesionada, y entre las fiestas recientes y rendir, me he estado levantando a las 12 o 1 am. a estudiar, para volverme a acostar un par de horas de madrugada y luego despertar para ir a la universidad. No me ha quedado tiempo de mucho más que leer, leer y leer cosas de la carrera, y es probable que ese estrés también me tenga en este estado. Así que he decidido no pesarme y comer mejor, porque no puedo obtener buenos resultados si estoy enferma. Quiero ver una película ahora, comer helado y tomar los medicamentos necesarios para sentirme mejor.
    Me ha sorprendido un poco la falta de atención de mi novio. Salvo ayer, no ha estado realmente pendiente de mí. No es que sea su obligación, por supuesto, y entiendo perfectamente que tiene mil cosas en la cabeza pero, hey, una llamada no habría estado mal. Le he visto en línea en Whatsapp y he esperado que como mínimo me preguntase algo, pero no lo hizo. Supongo que está bastante ocupado e incluso demasiado enfadado conmigo porque mañana no pasaremos una noche loca como yo le había prometido. No sé, me hace sentir un poquito mal, pero ya pasará. Después de todo, nadie es perfecto. 
    Así que, en resumidas cuentas, poco ejercicio, estado anímico descuidado básicamente porque mi obsesión con el estudio no me ha dejado tiempo ni para deprimirme, aunque me he sentido fatal. Me iré a la cama luego de leerlas. ¡Muchas gracias por leerme!

    Por cierto, quiero comentarles algo. Justo ahora, mi hermana pequeña me ha contado que una de sus compañeras de colegio sufrió una caída en la que se golpeó la espalda y, por lo que parecía, por el hecho de no haberse podido levantar ni mover ninguna parte del cuerpo, ya imaginarán cómo está. Una niña de 10 años que, posiblemente -espero de corazón que no, que se recupere y sólo haya sido un susto-, se va a perder un montón de cosas que ahora ni siquiera imagina. No quiero utilizarla para que nos sintamos mejor, sino para que agradezcamos. ¿A quién? A quien sea en quien creamos: Dios, Buda, el universo, la casualidad, la vida, lo que sea, porque estamos aquí y aún hay muchas cosas que podemos hacer. Hace unos momentos estaba pensando en qué hubiera sucedido si hubiese muerto cuando quise hacerlo, y la respuesta es simple: nada. Ninguna de las cosas que he hecho o estoy por hacer habrían tenido lugar. Ni el sexo, disfrutar de mi mascota, pelear con mi hermana, salir de fiesta, comer sushi o leer novelas rosas, nada habría sucedido. Y ¿habría valido la pena? ¿Vale la pena sentirnos miserables cuando en realidad no lo somos, cuando hay un mar de posibilidades? Está bien sentirnos mal eventualmente porque es casi una necesidad, pero ¿por qué convertirlo en un estado perpetuo? Pienso en esa chiquita y me pregunto qué hacía yo a esa edad. Estudiaba, tal vez, y no imaginaba que dos años después empezaría a autolesionarme y dejar de comer. Y que seis años más tarde seguiría sangrando voluntariamente y contando calorías. Esa niña, quien quiera que sea, merece -y lo digo en presente porque espero que no sea tan grave como me lo pareció- tener la oportunidad de hacer las cosas mejor que yo, merece tener la oportunidad de conocer a un chico increíble en una clase de gimnasia que tenga que tomar con los de una clase que no es la suya, merece comer helado de chocolate y probar el de pistacho y escupirlo, merece sentirse emocionada al probar una cerveza, desmayarse en un concierto, merece cometer errores y estar asustada por su primera vez. Ella lo merece. Y nosotras también, chicas, aunque ya hayamos hecho todo esto, básicamente porque nos queda mucho por recorrer. Si nos viéramos desde afuera, ¿creeríamos que no lo merecemos, como lo creemos estando dentro de nuestros cuerpos? Probablemente pensemos que sí pero, créanme, siempre hay una oportunidad para todos, aunque hayamos hecho cosas que nos avergüenzan, porque lo importante es que nos arrepentimos y quisimos cambiarlo. Y lo hicimos. Y merecemos vivir.

    Y ahora estoy demasiado sensible para seguir.

    Un abrazo y, de nuevo, gracias por leerme. Un abrazotote.

  2. 1 comentarios:

    1. Entiendo que te sepa un poco mal lo de tu novio... Yo sé que el mío se preocupa mucho por mí pero... a veces me siento como poco apoyada por él. Que sé que es todo lo contrario, que él intenta hacer lo mejor que puede, pero que como no puede ponerse en mi situación ni entenderme... Intenta cortar por lo sano y a mí al final acaba por no ayudarme... Y eso muchas veces me frustra. A veces no sé si es mejor que se preocupe o que no lo haga... jaja por eso, el comentario que puse en mi entrada anterior que me dijo, sé perfectamente que no lo decía en serio, que era sólo una forma de hacerme ver que él me quiere tal y como estoy ahora, y no más delgada. Pero pff.. todo esto es tan complicado...
      Y respecto a la chica, yo también espero que no sea grave por Dios.... Desde luego, soy de las que contestan con un SÍ contundente a tu pregunta final. Merecemos todo lo bueno que nos pueda pasar, sin duda. Porque somos chicas dominadas por una mente perversa que han de sufrir pensamientos horribles y sensaciones perturbadoras a todas horas... Y lo único que merecemos es ser felices. Y lo vamos a conseguir! Un besito guapa!

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