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  1. 20.

    miércoles, 16 de diciembre de 2015

    Me encanta que la primera entrada decembrina (y primer post positivo en meses) tenga título de CD de Adele. Se llama así porque el viernes cumplo 20 años. 

    El último año ha sido bueno a pesar de las pequeñas cosas. Creo que lo mejor que hice en el 2015 fue, realmente, conocerme. Ya saben, después de años sintiendo que yo no tenía anorexia y tendencia autolesivas sino que era mis trastornos, finalmente llegué a la convicción de que soy algo más que eso. Soy una persona con cicatrices físicas y emocionales de las que no puedo estar orgullosa, pero tampoco avergonzarme. Y, definitivamente, no soy un desorden alimenticio. Finalmente puedo decir que soy libre, por lo menos en lo que a Ana fuck you, whore respecta. Soy libre de comer lo que quiero, de disfrutar lo que entra a mi boca, de no sentir culpa. 

    ¿Recuerdan mi crisis vocacional? ¿Que vengo escribiendo desde el 2013 que lo mío no es ser abogada sino literata? Bien, adivinen qué: empecé a estudiar Literatura a distancia mientras sigo estudiando Derecho presencial. Y ¿saben qué es lo mejor? Descubrí que amo las dos cosas, que me encantan, que cada una tiene algo especial y que quiero dar lo mejor de mí para ser la mejor abogada y profesional en estudios literarios que pueda ser. Así que por ahí llegó un poco de paz, un poco de sentir que finalmente puedo disfrutar lo que hago. 

    Tenía una cuenta en Tumblr desde hacía años, pero hasta hace poco descubrí lo que era un studyblr y, como no puedo perder la oportunidad de promocionarlo, pues clic aquí si alguien quiere echarle un vistazo. Y resulta que sí, es una gran comunidad de estudio en la que la gente sube fotos de sus apuntes, fichas de estudio, espacios, etc., y me he enganchado: es increíblemente motivador. Desde entonces mi escritorio permanece organizado, tengo un planeador que me ayuda a no olvidar las fechas y cosas que debo hacer,  he dejado de ser tan perezosa y mi cabeza se libró un poco del caos.

    La depresión no se ha ido. Llevo un mes y ocho días sin heridas nuevas. Tengo días buenos y días malos y, aunque cada vez son menos, no puedo decir que los episodios sean más leves. Hace unos días tuve una crisis de ansiedad como nunca, estuve en esa delgada línea entre la ansiedad normal y el ataque de pánico, casi me corto (me puse ganchos de cabello en la cara por sugerencia de mi amiga psicóloga, que lidió mi crisis vía iMessage, para sentir dolor sin lastimarme realmente), la sensación de irrealidad me invadió, el llanto no se detenía y no podía respirar. Tuve que salir a correr un poco cuando estuve más calmada y tomar una ducha helada a la medianoche. Calculen. Fue horrible porque sentí que me iba a morir. 
    Al despertar, amanecí embotada y lloraba por todo, sin ganas de vivir y, vamos, con los síntomas del período depresivo. Igual tenía que hacer el trabajo final de Introducción a la Literatura, así que debía poner manos a la obra y por eso traté de despejarme, de tomar agua helada y distraerme. Cuando en la tarde llegó mi novio (con quien peleé vía teléfono y sms mátenme en plena crisis de ansiedad él no tenía ni idea, más tarde le comenté qué había pasado y por qué me encontraba en ese estado), yo estaba de nuevo contenta, divertida y bromeaba por todo. Cierto es que podía deberse al final de mis obligaciones académicas por lo que queda de este año, pero ambos nos preguntamos si no será más bien que tengo algún tipo de bipolaridad leve. No sé, no entiendo bien cómo funciona el diagnóstico y clasificación de esos problemas, así que sólo estoy diciendo lo que se nos ocurrió. Él sugirió buscar ayuda, pero, de nuevo, me cuesta la idea de ir al psicólogo, cumplir con unas fechas, hacer determinadas cosas, etc. Sobre todo porque sé que siempre voy una o dos veces y luego siento que no lo necesito (no siempre conscientemente, a veces simplemente lo postergo sin darme cuenta, hasta que ya jamás regreso). 
    Como sea, cuando llegue enero y tome ese tipo de decisiones, veremos.

    Mi relación con J ha mejorado. Hay altibajos, por supuesto, como en toda relación, pero hemos mejorado, siendo más honestos con absolutamente todo lo que pensamos o sentimos. Este año hubo más discusiones que los pasados (índice que quiero, desde el fondo de mi corazón, reducir en el 2016), pero ninguna fue crítica ni dejó sólo cosas malas. Aprendimos de todo y, aunque no tenemos todo resuelto, sabemos que es un proceso. Y en eso estamos. Cada día estoy más enamorada y con cada momento que pasa me convenzo más de que es en serio, que no importa lo que haya pasado, somos lo mejor en la vida del otro. Él es mi compañero, mi mayor apoyo, el hombre al que amo.

    ¿Mencioné alguna vez que tengo dermatitis atópica en los brazos? Googléenla, pero sólo si no son almas demasiado sensibles porque hay cosas impresionantes. Usualmente se hacía peor en la universidad y era el auténtico infierno durante los exámenes, pero ¡la tengo controlada! Con duchas frías, calamina y autocontrol, mis brazos parecen otros. Y eso me hace increíblemente feliz.

    Dejé de entrenar a intervalos por cuestiones de tiempo, pero en unos días nos vamos de vacaciones y voy a hacer ejercicio cada día. ¡Quién necesita equipo cuando se tiene el cuerpo entero! A partir del regreso, vuelvo al gimnasio. Sin falta.

    En fin, quería por una vez, escribir una entrada amable, contando las cosas buenas... porque sé y siento que a veces esta catarsis en la blógsfera es un tedioso compartir negatividad, y no estamos para eso, ¿verdad?

    Espero que todo el mundo esté bien, pasando un buen diciembre y queriéndose. Suena ridículo y demás, pero una de las cosas que me ha ayudado a llegar a este nivel (para nada zen, pero sí muy lejos de odiarme a mí misma cada segundo del día) fue leer Eat, pray, love hace un año y medio. Tal vez algo así, no tan light como para ser autoayuda pero tampoco tan heavy para ser Schopenhauer, pueda serle de ayuda a alguien más.

  2. 2 comentarios:

    1. Priscila Fit dijo...

      Niña,me alegro mucho de que estes mejor.
      Tienes toda la vida por delante,te deseo lo mejores

    2. Anónimo dijo...

      Me encanto toda la entrada, me alegra muchísimo que estés estudiando literatura junto a tu otra carrera y que disfrutes ambas, y que puedas comer sin culpa :)
      Eso de los clip nunca lo había escuchado, mi psiquiatra me decía que apretara un cubo de hielo con la mano, pero bueno... cortarse era cortarse. La mente es muy poderosa y sabe lo que quiere, y si somos depresivas, peor. Pero con el tiempo las cosas van cambiando y seguramente un dia todas las cosas buenas que te pasaron, las que tenes, tu chico, y todo lo demas, le van a ganar la batalla al lado oscuro y hasta los ojos empiezan a ver de forma diferente.
      A mi me paso al revés que vos, pude desprenderme de la depresión, las autolesiones y todos pero no con los ed jajajaj
      Todas tenemos un camino para recorrer :)
      Me alegro muchísimo tu entrada, feliz cumpleaños!! :D

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