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  1. Anestesia

    miércoles, 15 de agosto de 2012


    Pese a que lo he intentado desde el viernes, por alguna estúpida y desconocida razón no encuentro las palabras necesarias para describir la manera en que me siento. Sin embargo, en vista de que me embarga una sensación de ahogamiento impresionante, haré un brevísimo intento.
    Hacía bastante tiempo no me detestaba de esta manera. Sé que es lo que suelo decir, pero esta vez el odio, el fastidio dirigido hacia mi persona es tan real, tan tangible… que apenas puedo soportarlo. Es como que de la nada surge una necesidad casi imperativa de hacerme daño, aunque sea sólo como una suerte de expiación a mi estupidez. Es sorprendente la manera en que un día te sientes bien y tienes algún tipo de esperanza, y al otro no quieres levantarte de la cama porque sabes que el simple hecho de abrir los ojos ya supone algún tipo de error. Lo peor, sin embargo, no es sentirme de determinada manera, sino la certeza de que, sin importar lo que haga, esa sensación no desaparecerá hasta dentro de un buen tiempo. Lo sé, el trasfondo fatalista de la premisa anterior es sobrecogedor, pero no puedo evitar estar segura de ello: siempre sucede. No quiero hablar con nadie de esto. 


    Me niego a volver a tomar píldoras amarillas que reaccionen dentro de mí y me generen una falsa sensación de bienestar, una dependencia finita e irreal.

    Estoy jodida y sólo quiero dormir. No sé si lo que he escrito tiene coherencia espero que así sea, pero creo que se ha entendido la idea.

    Ah, he de mencionar que tengo un perrito desde hace un par de semanas. Su nombre es Lío, es negro, pequeño y precioso. Sólo abrir su puerta y ver cómo menea la cola cuando te ve es casi reconfortante.

    Son las 8:30 y he apagado el móvil, dispuesta a aplicarme la mejor anestesia: dormir. 

  2. 1 comentarios:

    1. Alice Blue dijo...

      Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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